El futuro agrícola de la comarca del Andarax y su entorno productivo afronta un momento decisivo. Ante la creciente incertidumbre hídrica que compromete la viabilidad de las explotaciones en la Vega y su prolongación hacia los llanos periurbanos de la capital, el sector agroalimentario ha sumado fuerzas con el tejido empresarial y el ámbito académico para exigir una respuesta institucional prioritaria y coordinada.
En una mesa de trabajo celebrada en la sede cameral de la ciudad de
Almería, representantes de la patronal hortofrutícola Coexphal, la corporación empresarial provincial y la
Universidad de Almería se reunieron con productores, comunidades de regantes y expertos del sector para analizar el paulatino deterioro de las fuentes tradicionales de abastecimiento. La principal inquietud radica en el estado crítico del acuífero subterráneo de la zona, una masa de agua golpeada por la sobreexplotación desde hace décadas y cuya preservación resulta determinante tanto para la biodiversidad como para el mantenimiento del empleo agrario en la provincia.
Entre las medidas correctoras planteadas para aliviar el estrés hídrico de la comarca destaca la necesidad imperiosa de ejecutar sin más demoras la toma abierta proyectada para la planta desalinizadora de
Almería, una actuación técnica vinculada a la ampliación de estas instalaciones que permitiría optimizar su rendimiento. Del mismo modo, los agentes implicados reclaman poner en marcha el tratamiento de regeneración terciaria en las instalaciones depuradoras de Cuatro Vegas,
un paso clave para posibilitar el reuso de aguas residuales con plena garantía sanitaria y restar presión a los pozos continentales.
Los integrantes de la reunión coincidieron en apelar al rigor científico y a la máxima transparencia para monitorizar de forma continuada las extracciones que se efectúan sobre el subterráneo. Las entidades promotoras de este encuentro han instado a los distintos organismos públicos con competencias en la materia a consolidar un marco de entendimiento que facilite inversiones definitivas, proteja el ecosistema local y proporcione certidumbre a las familias que dependen del regadío en el levante y la vega del municipio capitalino.