En una sociedad donde prima la inmediatez y lo efímero, hay artistas que prefieren el camino reposado, y abordan su trayectoria como una carrera de fondo, sin atajos ni concesiones, cuidando los detalles, y lo más valioso, sus seguidores, y eso se aprecia en los conciertos. Anoche ‘Revólver’, el alter ego de Carlos Goñi, ofreció un concierto de más de dos horas y media y dieciocho temas en el Auditorio Maestro Padilla, con extensos solos de guitarra, con tiempo para la complicidad con sus fans y la participación del público en los coros. Un concierto lleno de buena música, sentimiento y amor por la música.
Al frente de Revólver, el genial músico lleva décadas construyendo una trayectoria reconocible, sustentada en el rock de raíces americanas, el blues, las guitarras eléctricas y acústicas y unas letras que transitan entre la memoria, el amor, las contradicciones y las pequeñas historias de la vida. Una identidad que se mantiene intacta sobre el escenario y que anoche volvió a conquistar al público almeriense. Por eso, cada nueva fecha en Almería agota las entradas como sucedió en el Auditorio Maestro Padilla, dentro de la programación de otoño del Área de Cultura, Educación, Museos y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, con producción de Crash Music.
La actuación se enmarcó en la gira de presentación de ‘LA 03010’, un trabajo en el que Goñi se adentra en la vida de Marcial Cuartero, un personaje ficticio cuya historia se desarrolla cronológicamente desde su nacimiento hasta la edad adulta. A través de este relato, el músico propone un viaje a la infancia, la juventud y las experiencias que terminan definiendo a una persona, una mirada narrativa que también le ha llevado a revisar sus propios recuerdos.
Si la lluvia era la protagonista en el exterior, dentro del Auditorio se sintió el calor del rock clásico, las guitarras y la voz inconfundible de Carlos Goñi. Acompañado por tres grandes músicos, el artista desplegó un repertorio que alternó las nuevas composiciones con canciones que forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones. Y lo hizo sin precipitarse: dejando respirar los temas, prolongando los pasajes instrumentales y reservando espacio para que el público tomara la palabra en los estribillos.
El concierto arrancó con ‘BlackJack’, una entrada directa, marcada por la energía de las guitarras, antes de dar paso a ‘Si es tan solo amor’, una de esas canciones en las que Revólver convierte los sentimientos en rock sin perder la cercanía. La narración del nuevo álbum llegó con ‘Marcial Cuartero I’, primera aproximación al protagonista de esta historia, antes de recuperar ‘Calle mayor’, uno de los temas más reconocibles de su repertorio, publicado en 1996 y convertido en un retrato musical de la vida cotidiana y sus personajes.
La secuencia continuó con ‘Sara’, una canción de tono más íntimo, y ‘Aquellos días’, una de las nuevas composiciones que conectan con el espíritu retrospectivo de ‘LA 03010’. Después llegaron ‘Si no hubiera que correr’, con su reflexión sobre la prisa y la necesidad de detenerse, y ‘Odio’, que aportó una vertiente más áspera y contundente al repertorio, y cómo dijo Carlos Goñi, sigue de plena actualidad. ‘El anillo de boda’ mantuvo el hilo de las historias personales, mientras que ‘King’s Road’, perteneciente al nuevo trabajo, permitió seguir descubriendo los paisajes musicales y narrativos del último proyecto del compositor.
Uno de los momentos culminantes de la velada llegó con ‘El Dorado’. Carlos Goñi dejó que la guitarra avanzara y el público asumió el protagonismo, entonando a coro una canción que se ha convertido en uno de los grandes himnos de Revólver. Fue una de esas escenas en las que la distancia entre el escenario y el patio de butacas desaparece y una canción deja de pertenecer únicamente a quien la escribió para convertirse en patrimonio compartido. Seguidamente han salido al escenario los miembros de la banda y equipo técnico, despojados de sus instrumentos para abrazar a Carlos, que interpretó ‘Dentro de ti’, dedicada a esa Valencia que quiere levantarse tras la tragedia de la Dana.
La historia de Marcial Cuartero regresó con ‘Marcial Cuartero II’, antes de abrir un paréntesis más íntimo con ‘Esclavo de tu amor’ y ‘Faro de Lisboa’. En ellas, la voz y la guitarra de Goñi volvieron a situar en primer plano la dimensión emocional de su repertorio, con canciones que llegan al alma.
La banda recuperó después toda su energía para afrontar el tramo final. ‘Ese viejo rock and roll’ reivindicó el espíritu clásico que atraviesa la trayectoria del grupo; ‘No va más’ elevó la intensidad, y ‘San Pedro’ devolvió al Auditorio la fuerza de uno de los temas más emblemáticos de Revólver. La despedida llegó con ‘El roce de tu piel’, recibida con el público en pie, bailando y cantando, en una celebración colectiva que puso el broche a una noche de rock y emociones compartidas.
Tras dos horas y media de música, la lluvia había dado una tregua. Los asistentes abandonaron el Maestro Padilla con la sensación de haber participado en algo más que un repaso de éxitos: un encuentro con un artista que sigue encontrando historias que contar y nuevas formas de dialogar con su público sin renunciar a su esencia. Porque, en tiempos de canciones fugaces, ‘Revólver’ continúa defendiendo el valor de la música hecha sin prisas, con oficio, personalidad y verdad.