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#COVID19 día 68
Entre el vodevil y el trile

jueves 21 de mayo de 2020, 17:26h

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Se atribuye al presidente norteamericano Abraham Lincoln la certera frase de “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” y al filósofo griego Anaxágoras la de “Si me engañas una vez, tuya es la culpa. Si me engañas dos, la culpa es mía”.

El hecho es que a estas alturas todos sabemos que entre trileros anda el juego, y si osamos calificar así al presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, nadie debería sentirse ofendido, pues fue el también socialista Alfonso Guerra, quien llamó “tahúr del Mississippi” al entonces presidente Adolfo Suárez (UCD), y entre trilero y tahúr tampoco hay mucha diferencia.

Jugar con cartas marcadas, o ases en la manga, es de tramposos, y lo que sorprende es que Ciudadanos no se hubiese dado cuenta antes, y que la sirena Inés Arrimadas decidiera inmolarse al salvarle la cuarta prórroga del Estado de Alarma a Sánchez por el canto electoral que le reportaría distanciarse del PP –entonces en la abstención- y de Vox –en el no-, mostrándose como un partido útil, responsable, aceptando la argumentación socialista de que los ERTE, los fondos ICO, o el propio confinamiento, solo eran posibles de esta manera, lo cual se ha demostrado como incierto a pesar de lo expresado por el informe jurídico mostrado por el presidente en el último pleno del Congreso.

La portavoz socialista, Adriana Lastra, andaba negociando el sí de Ciudadanos por un lado, y bajo el tapete verde de la mesa de póker, o de mus, lo hacía con Bildu para una abstención, consiguiendo al final la foto de que la renovación del Estado de Alarma sale gracias a ambos, aunque éstos se rechacen mutua y expresamente.

Pero ya el colmo del engaño, es que la bala en la recámara que esta ruleta rusa trucada, se disparara por error, o al menos eso pareció, porque el secretismo debía haber durado un poco más, hasta consumarse la votación. Fue Sánchez quien, al dar por sentado explícitamente que Bildu se abstendría y agradecérselo en público, provocó que su portavoz reconociera la sorpresa que le suponía que el presidente se adelantara expresando el sentido del voto de los independentistas vascos, y que sin lugar a dudas eso suponía que su exigencia de derogar íntegramente y antes de que acabe el Estado de Alarma, la reforma laboral que implementó el PP se había aceptado.

Insistimos en que, pese a tener ese hecho ante ellos, los de Ciudadanos ni se inmutaron, y le salvaron la votación a Sánchez.

Pero faltaba el colofón a este vodevil, porque después de la sesión, el PSOE, Unidas Podemos y Bildu, firmaban de modo conjunto un documento en el que confirmaban los términos del acuerdo de derogación, pero dos horas después, Lastra emitía otro escrito son el único membrete socialista, matizando el anterior, en el sentido de que solo se derogarán “los aspectos más lesivos”, lo que hizo reaccionar a Arnaldo Otegi –ese hombre de paz que diría José Luis Rodríguez Zapatero- diciendo que ellos solo tienen una palabra, y es la que aparece firmada.

No pasa nada. A Sánchez no le importa ni lo uno ni lo otro, y no piensa ni cumplir con Ciudadanos ni con Bildu, o tal vez con uno sí y con el otro no, todo depende de su interés inmediato en cada momento.

El presidente ha logrado su objetivo, sacar otras dos semanas de poder absoluto en las que hacer desaparecer documentos que prueben su irresponsabilidad, como los recientemente descubiertos, o que se mantengan en la sombra los nombres de quienes asesoran al gobierno, o permitan detenciones por cuestiones ajenas al fin del Estado de Alarma.

Sánchez aún tiene la oportunidad de engañar a ERC dentro de dos semanas, y probablemente también los otros catalanistas, y quizá la abstención de Bildu se transforme en un sí, y quizá Compromís vuelva al redil (que para eso son socios en Valencia), y listo.

Y en septiembre a tirar los dados a ver qué sale.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".