Un grave percance ocurrido en las instalaciones al aire libre de un centro escolar de la provincia de Almería, donde una menor con Trastorno del Espectro Autista requirió atención hospitalaria tras ingerir arena y gravilla, ha provocado un giro drástico en la organización y seguridad de sus espacios de juego.
Los hechos se desencadenaron durante el periodo de descanso de la jornada lectiva, cuando la estudiante, escolarizada en una unidad especializada, consumió pequeñas piedras del terreno de recreo, una situación que derivó en su urgente traslado sanitario. Tras la evaluación de lo sucedido, la Inspección Educativa concluyó que la vigilancia desplegada en el recinto exterior resultaba insuficiente para el nivel de protección requerido, instando al colegio a corregir sus protocolos de manera inmediata.
En un primer momento, el equipo directivo optó por recluir de manera preventiva al alumnado de la unidad TEA en áreas cerradas o techadas. Sin embargo, esta decisión desencadenó el firme rechazo de las familias, que consideraron que marginar a los niños en porches cubiertos constituía una medida segregadora. Los padres exigieron actuaciones de fondo enfocadas en la intervención directa sobre el terreno, como la retirada del material peligroso de la superficie del patio.
Ante este escenario, la Junta de Andalucía ha tutelado el proceso mediante labores de asesoramiento técnico a la comunidad educativa, buscando conciliar la seguridad de la menor con su derecho a la convivencia en igualdad de condiciones. Aunque las labores de conservación ordinaria de los inmuebles de Infantil y Primaria dependen de la competencia municipal en el país, la urgencia de la situación ha acelerado la adopción de medidas operativas.
Para erradicar cualquier tipo de exclusión, la propia escuela ha iniciado la ejecución de adecuaciones con fondos propios, entre las que destaca la creación de áreas sombreadas junto a las pistas polideportivas. De forma complementaria, el centro implantará un programa de juegos compartidos y rotatorios para todo el estudiantado, garantizando así un tiempo de ocio sin riesgos y plenamente integrado en Almería.