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Colau contra la memoria marítima de Andalucía

lunes 16 de abril de 2018, 15:25h

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Carta abierta de la Asamblea Nacional Andaluza, a Ada Colau, en protesta por llamar “facha” al Almirante Pascual Cervera y Topete, con motivo del cambio de nombre a la calle.

Permítanos una pregunta. Con gente como usted ¿Qué le podemos responder a los andaluces (y a los extremeños, y a los murcianos, y a los…), cuando dicen “los catalanes nos maltratan. Incluso los catalanes nos odian”?

No sé en qué Centro educativo estudió el Bachillerato, ni, en todo caso, cuanto de Historia dio, o al menos se le quedó en su capacidad mental. Desde luego, si tuviera buena memoria, por poca historia que diera –me resisto a creer que en Cataluña se pudiera dar una historia deficiente ó manipulada-, pues por poco que diera, por mucho que esa no sea su especialidad, cualquiera podrá saber que el Almirante D. Pascual Cervera y Topete, nacido en Medina Sidonia el 18 de febrero de 1837 (no hay error, doña Ada, en mil ochocientos treinta y siete, siglo XIX) y fallecido en Puerto Real el 3 de abril de 1909 (fíjese, mucho antes de que pudiera pensarse en un golpe de Estado reaccionario y pro-fascista), podía ser cualquier cosa menos facha. No por haber nacido antes que el fascismo, porque, como en otras muchas ocasiones, hijo de un militar progresista, fue también un militar progresista, que por eso estuvo destinado en Filipinas casi, casi deportado, que el Imperio se quitaba de en medio a los militares “molestos”, mandándolos a las colonias, y él, después de Argentina, después de defender el arsenal de La Carraca del ataque carlista, después de formar nuevos marinos, después de ser considerado “molesto” por discutir la forma de dirigir las colonias, ya a punto de caer en manos de USA, tuvo que resistir el ataque de los poderosos acorazados, enfrentarse a ellos, burlar a la armada estadounidense y su bloqueo de las Antillas, a pesar de conocer la ineficacia de las órdenes recibidas, que discutió, pero se vio obligado a obedecer, con el resultado que ya todos conocemos. Al menos, quienes nos hemos molestado en conocer algo de historia.

Si no le gusta el mundo militar, la comprendemos. Si está en contra de todo cuanto use uniforme, es su problema (pero empiece por los ujieres del Ayuntamiento. Por coherencia, más que nada). Si quiere borrar del nomenclátor barcelonés todo cuanto suene a espadas, usted allá. No entramos en lo que quiera hacer en la ciudad que regenta. Pero respete a los demás. No entre a juzgar a nadie, menos aún con la brutal demostración de brutalidad, ignominia e incultura que nos ha dado. Cervera no promovió ni participó en ningún golpe de Estado durante su estancia en la marina (el de Sagunto para implantar a Alfonso XII fue de otro, que no era andaluz, como tampoco Queipo, ni Franco, ni Mola, a cuya memoria puede dejar una calle, si le parece), y debió a su convicción democrática sus diferencias con sus superiores. Los militares andaluces y los asentados en Andalucía, hasta entrado el siglo XX, fueron demócratas en su inmensa mayoría, por eso de aquí han partido casi todos los movimientos progresistas. No hace falta que lo sepa, es decir, que lo supiera de antemano. Ahora sí lo sabe. Así que cambie los nombres de calles que quiera, pero tenga un mínimo respeto a la verdad histórica. Que no cuesta nada y se queda la mar de bien.