La Policía Nacional ha procedido a la detención en Almería de una mujer de 73 años acusada de perpetrar dos delitos leves de estafa. La investigada empleaba un engaño recurrente: se presentaba en los domicilios como una empleada de servicios sociales para ofrecer la gestión de prestaciones inexistentes a cambio de adelantos económicos. Su perfil, marcado por una avanzada edad, facilitaba que las víctimas, personas mayores y vulnerables, no sospecharan del fraude que se estaba orquestando en sus propios salones.
El historial de la arrestada revela una trayectoria delictiva que se prolonga durante décadas. No es la primera vez que utiliza identidades falsas para lucrarse, ya que en el pasado llegó a identificarse incluso como inspectora de Hacienda. En esta ocasión, su estrategia comenzaba en las zonas comunes de edificios residenciales. Allí, entablaba conversación con los residentes para obtener datos sobre vecinos de avanzada edad. Con astucia, simulaba errores en los nombres para que fueran los propios vecinos quienes le dieran la identidad correcta de sus objetivos, otorgando así un barniz de autenticidad a su relato.
Una vez dentro de las viviendas, la mujer desplegaba una puesta en escena que incluía la simulación de exámenes de movilidad y valoraciones físicas ficticias. Bajo la promesa de agilizar la tramitación de ayudas públicas, solicitaba diversas sumas de dinero. En uno de los casos detectados por la Policía Nacional, la presunta estafadora aprovechó que una vecina salió de la casa para hacer unas fotocopias para presionar a la víctima a solas, logrando sustraerle tanto dinero como documentos de carácter personal antes de huir del lugar.
La resolución del caso ha sido posible gracias a la labor del Grupo VIII de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Almería. Los agentes lograron identificar un patrón idéntico en varias denuncias recibidas, lo que permitió centrar la investigación en una sospechosa común. El rastreo de las grabaciones de seguridad de los inmuebles fue clave para confirmar sus movimientos y el trato previo con los vecinos.
Finalmente, tras varios dispositivos de vigilancia en las zonas donde solía actuar, los efectivos policiales lograron localizarla y detenerla en plena calle. Al verificar su identidad, los agentes comprobaron que, además de los hechos recientes en la capital almeriense, la mujer tenía pendientes dos órdenes de búsqueda y captura dictadas por juzgados de Granada por delitos de similar naturaleza.