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Con la cara lavada y en la curva

martes 08 de junio de 2021, 12:01h

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Pocas veces la integración de la materia y el espacio ha encontrado un marco más persuasivo que el famoso “menos es más”, atribuido al famoso arquitecto alemán Mies van der Rohe, y que tanto juego viene dando a diseñadores petardos y hosteleros rácanos. Huir de la sobrecarga y el exceso es también una actitud vital y no son pocos los que se sienten cómodos en entornos con formas simples y geométricas trazadas con precisión mecánica, colores básicos y un tratamiento neutral de las materias. Un concepto válido tanto para la vivienda como para la ropa que, como todo en los países libres, ni se impone, ni se obliga. La libertad, siempre, por encima de cualquier otra consideración.
A usted que me lee, el hecho de vestir del modo que le apetece o decorar su casa como estime oportuno no le parecen conquistas sociales o derechos irrenunciables. Ni tan siquiera se detiene a pensar en eso porque no concibe que alguien pueda entrar a condicionar esos aspectos de su vida. Y eso le pasa porque -de momento- no vive en una dictadura comunista.
En Corea del Norte, el dictador Kim-Jong-un acaba de promover una nueva ley llamada de “Pensamiento anti-reaccionario” para prohibir “los símbolos del capitalismo” que en opinión del tirano quieren destruir ese país. El dirigente ha pedido a la Liga de la Juventud Patriótica Socialista que adopte medidas enérgicas contra el “comportamiento desagradable, individualista y antisocialista” de los jóvenes y acabar con los peinados y la ropa foránea, que calificó de “venenos peligrosos”. Bajo severas penas de prisión, el heredero del imperio rojo de los Kim ha prohibido hasta quince cortes de pelo “no socialistas”, los vaqueros, las camisetas de marca, los piercings y las películas extranjeras. ¿Se imaginan que algo así pudiera suceder en España? Afortunadamente vivimos en un país occidental con una democracia consolidada, en donde prima el respeto por los derechos y libertades de las personas dentro del marco de la ley. Eso es así, ¿no? Perdonen un momento, miren lo que acabo de ver.
La ministra de Derechos Sociales del Gobierno de España, la podemita Ione Belarra, acaba de presentar una guía dirigida a las mujeres de su partido para que sigan una serie de instrucciones y las apliquen a su forma de vestir, expresarse y comportarse en público. El "Protocolo Comunicación feminista" de Belarra, a la que sus menos amigos dentro del partido llaman con certera maldad “La niña de la curva”, exige que se huya de “mujeres primorosamente arregladas”, porque así -según Bellarra- “se sexualiza” su imagen. Por lo tanto, ojo con vestirse o hablar o comportase como una desee: vuelven los mejores momentos de la Sección Femenina. Ustedes pueden reírse todo lo que quieran del lunático Kim-Jong-un y de compadecerse de las miserias del pueblo norcoreano, que por lo menos las han de sufrir sin distinción de sexo, porque les recuerdo que a día de hoy en el gobierno de España hay personas y partidos que pretenden regular el modo de vestir, de hablar y de comportarse… de las mujeres. De los hombres primorosamente arreglados no dice nada esta tía petarda.
Y es que hay que reconocer que estos de Podemos son unos fenómenos: han conseguido convertir a Manolo Escobar en un estandarte de la lucha contra la sexualización de la mujer. Recordemos que, con gran coraje y sentido de la anticipación, el cantante almeriense supo burlarse de la falocracia franquista y lanzar un mensaje codificado a las mujeres del futuro, en ese notable himno feminista recién descubierto: “No te pintes en la cara colores artificiales, que los tuyos son bonitos y además son naturales. Con la cara lavada qué guapa estás, qué guapa estás.” Con la cara lavada y al natural, claro que sí. Como si fueras a aparecerte en una curva en la madrugada.

Jose Fernández

Periodista.Asesor de Prensa
en el Ayuntamiento de Almería.

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