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#COVID19 día 20
A ver si va a ser improvisación

viernes 03 de abril de 2020, 16:44h

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Se anda quejando el líder del PP, Pablo Casado, de que el presidente Pedro Sánchez (PSOE), no le llama desde el 23 de marzo, pese a lo cual, éste le ha estado apoyando en todas las medidas que ha ido tomando a lo largo de la crisis sanitaria, que él ha convertido en económica.

Y la respuesta a por qué no llama Sánchez ni a Casado ni a nadie, solo tiene dos posibles respuestas. Ninguna buena, por cierto.

Podría ser que Sánchez vaya de sobrado, porque es consciente de que el PP tiene una visión de Estado mucho más seria que la suya, y que aunque entre en críticas a su gestión, a la hora de la verdad, respaldará lo que proponga con tal de no generar más tensión de la precisa. Es algo así como le pasó con las investiduras fallidas, que lo quería todo y ya, que reclamaba ser investido presidente con el voto de Ciudadanos sin sentarse con ellos a negociar (tampoco es que Albert Rivera ayudara mucho, pero el interesado era Sánchez), y a la vez tampoco aceptaba nada de lo que le proponía Unidas Podemos, porque jugaba con que los naranjas tragarían con tal de que no se aliaran con los morados, y que éstos no serían capaces de volver a boicotear que saliera un gobierno socialista.

El resto de la historia es conocida. Al final repetición electoral, y donde dije digo, digo… ese no era yo.

Pero también podría ser que lo que le pasa a Sánchez es que anda improvisando y por eso no le llama, porque no sabe qué le va a decir, porque no sabe si la medida que hoy han pensado aplicar a los autónomos, mañana seguirá en agenda, o si lo que han previsto hacer en materia de empleo esta tarde, seguirá previsto por la mañana, y así todo.

Hemos visto a lo que ha llevado la improvisación que ha supuesto que el Ministerio de Sanidad asumiera competencias que le vienen grandes, a él y a su titular, Salvador Ílla, que con coordinar a las autonomías habría tenido bastante. Su improvisación en la compra de material y en la organización de la atención sanitaria solo es salvada por el ingente esfuerzo humano del personal, que podría haber sido mucho menor si no hubiese habido improvisación.

Como improvisación ha sido todo lo relacionado con el propio confinamiento, con normas contradictorias y a veces absurdas.

Y si hablamos de las decisiones económicas, rozan ya el esperpento en algún caso, porque están conduciendo el país al desastre, creyéndose sus propias mentiras, mentiras y gordas, como la de los 200.000 millones “movilizados” que de momento no hemos visto por ningún sitio.

Claro, en este plan, resulta que aquellos a quienes Sánchez les va a pedir su apoyo en el Congreso, se enteran del para qué, a la misma hora que usted y que yo, el sábado por la televisión.

No es serio.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".