La localidad de Carboneras, en la provincia de Almería, vivirá este jueves una doble jornada plenaria en un clima de máxima incertidumbre política. El primer edil del municipio, Salvador Hernández, ha quedado como único integrante del equipo de gobierno local tras asumir todas las delegaciones y competencias municipales, después de la salida definitiva de sus socios y el cese de la concejala no adscrita Ángeles Carrillo.
La primera de las citas institucionales servirá para oficializar la reestructuración del organigrama municipal mediante la dación de cuenta de los decretos emitidos esta semana. Esta reorganización radical responde a la salida paulatina de los apoyos del regidor, iniciada en verano con la renuncia de cuatro concejales del PP y culminada ahora con la destitución de Carrillo, anterior representante popular. Desde el ayuntamiento justifican esta concentración de funciones como un paso necesario para garantizar la operatividad y la gestión del municipio.
La trayectoria del mandato ha estado marcada por continuos giros en las alianzas de gobierno. Hernández accedió a la alcaldía desbancando al PP mediante una moción de censura respaldada por el PSOE. Tras romperse aquel entendimiento inicial, logró sostener su posición pactando a finales del pasado año con la formación popular, una coalición que finalmente ha terminado por desintegrarse.
El ambiente de confrontación alcanzará su punto crítico en la segunda sesión de la mañana, un pleno extraordinario promovido por la oposición en el que figuran los exalcaldes Felipe Cayuela y José Luis Amérigo, este último del PSOE, junto a otros tres ediles. Los solicitantes han exigido de forma contundente una rectificación inmediata del orden del día, advirtiendo de que no acudirán al debate si el regidor no atiende sus demandas.
Según argumentan los ediles convocantes, la citación oficial ha dejado fuera la mayor parte de los once puntos de calado que pretendían debatir, centrados en la situación económica, administrativa y organizativa del consistorio. Los representantes de la oposición denuncian que la inclusión de asuntos ajenos desvirtúa el propósito de la convocatoria, remarcando que su intención no es mantener un diálogo superficial, sino votar decisiones firmes ante la parálisis institucional que atraviesa la localidad.