Que verdades se esconden a veces tras los refranes. “El que a buen árbol se arrima, buena asombra le cobija”. Creíamos que el árbol político al que se arrimó en su día doña Marta Bosquet había perdido las hojas, y no era mucha sombra la que proyectaba. Hemos visto que no es así. Lo de estar dirigiendo una empresa que no iba demasiado con ella no la debía satisfacer demasiado. Y el árbol al que se arrimó en su día vuelve a proteger a la almeriense. En esta ocasión el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, le encarga nada más y nada menos que la defensa del pueblo andaluz. Un cargo más mediático, más cercano al día a día de los ciudadanos.
El que los defensores de los pueblos o de los ciudadanos pertenezcan a los partidos que están en el poder, o tan cercanos a ellos como es el caso de doña Marta con el Pp de Moreno, no crean ustedes que nos ofrecen a los mortales sin enchufes políticos seguridad ante una hipotética defensa de nuestros intereses. Ahí tienen a Gabilondo, defendiendo lo que le exige Sánchez. Es como los fiscales. Si preguntamos de quién es la fiscalía, sabemos la contestación. Si preguntamos de quién es el actual Tribunal Constitucional, tendremos la misma contestación. Si preguntamos por el defensor del pueblo andaluz, no veo a doña Marta haciéndole una “putada” al hombre que le ha dado el cargo, y que se lo puede quitar si se le pone en contra. ¿Miraría para otro lado doña Marta? Es el miedo que se tiene cuando el cargo que nos debe defender llega de la mano del poder político. Gabilondo no lo hace, mira por donde le indica su jefe político.
Estos nombramientos que depende del político de turno poca independencia ofrecen, si es que ofrecen alguna, y los ejemplos han sido tan evidentes en estos años, que preguntar por la seguridad de cara a los ciudadanos no deja de ser un sueño. ¡Y los sueños, sueños son! Que dijo el gran poeta con Barca en la que, creo que era Segismundo el que remaba por “la vida es sueño”. Hay cargos y nombramientos que tienen que salir de la influencia política. Mientras eso no sea así, y los políticos sigan demostrando, y estos años han sido una clara demostración de lo que son capaces de hacer los que están el poder, poco se puede confiar en la defensa que nos vayan a ofrecer. Con todo, uno se alegra de que una paisana se convierta en la defensora de los andaluces, Más vale estar en manos conocidas, aunque tengamos alguna duda, que en las por conocer y que no sabemos por dónde nos va a salir.
Ahora toca esperar. El tiempo y sus decisiones nos indicaran por donde se mueve la defensora del pueblo andaluz, si en la del ciudadano o en la del gobierno que le ha dado el cargo, caso de Gabilondo.