El fuerte incremento registrado en el mercado mayorista de la electricidad, con una subida que alcanza el 34%, ha encendido de inmediato las alarmas en el sector primario y en la gestión hídrica de la provincia de
Almería. A pesar de ser el territorio con mayor índice de radiación solar y horas de sol de toda Europa, la dependencia energética de la infraestructura hidráulica local convierte este repunte de la luz en un golpe directo a la rentabilidad del modelo agroalimentario almeriense. La producción agrícola del territorio no solo requiere energía para el bombeo directo a las fincas, sino que se sustenta de manera crítica en procesos industrializados electrointensivos como la desalación de agua marina para garantizar el suministro del campo en zonas con severo estrés hídrico.
El impacto resulta especialmente sensible en infraestructuras clave como la planta desaladora de
Carboneras, cuyo funcionamiento para transformar agua de mar en recurso apto para el riego exige un elevadísimo consumo kilovatio a kilovatio. Este incremento tarifario presiona directamente el coste final por metro cúbico del agua desalada que llega a las explotaciones, trasladando el encarecimiento de la energía a las facturas que deben asumir diariamente las comunidades de regantes del campo de
Níjar y de la comarca del Levante. La subida del pool eléctrico estrecha de forma inmediata los márgenes de beneficio de las explotaciones hortofrutícolas familiares y de las grandes cooperativas en un momento clave de planificación de cosechas.
Ante esta coyuntura de volatilidad en los precios energéticos del Estado español, las comunidades de regantes nijareñas y las principales entidades agrícolas del territorio han situado el autoconsumo y la transición energética fotovoltaica en el centro de sus prioridades operativas. El objetivo prioritario pasa por desvincular el coste del agua de las oscilaciones de la subasta eléctrica mediante la instalación masiva de paneles solares integrados en los propios invernaderos, en las balsas de riego y en los entornos de las plantas de tratamiento. La provincia cuenta actualmente con una quince de proyectos de nuevas instalaciones solares en fase de tramitación administrativa ante la
Junta de Andalucía, una batería de inversiones impulsadas para aprovechar el recurso solar nativo de
Almería y blindar la competitividad hídrica del sector agrícola frente a futuros picos tarifarios.