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Emilio Langle y la memoria histórica parcial

viernes 25 de septiembre de 2020, 16:09h

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Hace ahora 83 años, fue depurado por el Régimen Franquista el almeriense Emilio Langle Rubio, quien por cierto, tiene una calle en la capital pero del que casi nadie sabe nada por ser uno de los excluidos de la historia oficial, sí, esa historia que algunos se empeñan en decir que es la única y verdadera y que les lleva a ser beligerantes hasta el alzamiento contra quienes defienden la necesidad de recuperar la memoria de los sepultados en el olvido.

El 25 de septiembre de 1937, antes de que acabara la Guerra Civil, mediante un expediente firmado en Burgos, fue separado del servicio con carácter definitivo e inhabilitado para cargos directivos y de confianza, Emilio Langle. Su principal acusación, la de ser “Azañista de acción” y ser proclive al Frente Popular.

Hasta ahí, se podría decir que es uno más de tantos que tuvo acción política legal durante la II República, y luego fue represaliado por ello, incluso antes de que ese bando se hiciese con el poder del Estado e impusieran nuevas leyes. Pero no entraremos en esas honduras.

Si mencionamos a Emilio Langle es porque supone uno de los ejemplos de esa manipulación de la historia que veneran quienes se oponen a leyes memorialistas… y es que siendo cierto que es fácil percibir el tufillo revanchista que las impulsa, y sobre todo, la cortina de humo que las acompaña siempre, no es menos cierto que es justo que las familias puedan recuperar los cuerpos de sus familiares asesinados y fusilados que están en fosas comunes, y también es justo reivindicar a grandes hombres y mujeres silenciados o calumniados.

Langle Rubio nació el 18 de abril de 1886, acabó Derecho en Granada con sobresaliente, y se doctoró con 24 años con una tesis titulada “La mujer en el Derecho penal”. Siguió sus estudios en Francia, Bélgica y Suiza, y con 26 años aprobó la cátedra correspondiente para la misma facultad en la que empezó. También hizo oposiciones con brillantes resultados en Murcia, y Salamanca, también en La Laguna y en Oviedo… en fin… no seguiré detallando méritos intelectuales de este almeriense que se tropezó con el franquismo y que logró que se revisara su expulsión profesional, pero que le dejaron prácticamente en la ruina porque aunque readmitido, no le pagaron los haberes no percibidos en estos largos procesos revanchistas, encontrando algo de tranquilidad en 1946 cuando tomó posesión entre aplausos de sus compañeros de la cátedra de Derecho mercantil en Granada, donde se jubilaría 10 años después, para fallecer en noviembre de 1967.

Pero Langle Rubio había sido más cosas, como por ejemplo presidente de la sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Almería, había recibido la medalla de Alfonso X el Sabio y fue caballero de la Orden de la Corona de Bélgica, dado en Laeken el 21 de julio de 1920 por el rey Alberto I.

Y llegados a este punto, añadimos que fue el primer firmante que aparece en el Manifiesto del Centro Regionalista Andaluz de Almería publicado en la prensa de la época, y personaje muy activo en la promoción del andalucismo, como insisto, se puede ver en los periódicos de aquellas fechas.

Sí, Almería también contó con un Centro Andaluz, como el resto de provincias a principios del siglo XX, y sí, también a su frente había personalidades de reconocido prestigio intelectual que reclamaban la autonomía y el reconocimiento político nuestra tierra, pero resulta que a los almerienses se nos sigue ocultando la existencia de estas instituciones, hasta el punto de que se elude –incluso ahora- incluirla en la biografía de quienes formaron parte de ella. Probablemente el objetivo de esa ocultación sea intencionado.

Como ven, la historia no es algo cerrado y compactado, es abierta y siempre hay nuevos datos que aportar, y solo los muy ignorantes pueden creer que lo que han estudiado en un momento de su vida es la verdad absoluta.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".