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Ensamble Atlante recordará a Tomaso Albinoni en el Museo de la Guitarra
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Ensamble Atlante recordará a Tomaso Albinoni en el Museo de la Guitarra

miércoles 22 de julio de 2020, 16:40h

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El Museo Antonio de Torres recibe este concierto de entrada gratuita, pero con reserva previa, el próximo día 24 a las 21.30 horas



El Área de Promoción de la Ciudad del Ayuntamiento de Almería continúa activando de manera progresiva y segura las actividades en los distintos espacios de la red museística municipal. A la renovación de las exposiciones temporales en el Museo de Arte Espacio 2, Museo de Arte Doña Pakyta o el Centro de Interpretación Patrimonial y las piezas documentales sobre José Ángel Valente compartidas el pasado sábado, se suma ahora un concierto de música clásica que tendrá lugar este viernes, 24 de julio, en el Museo de la Guitarra Antonio de Torres, a partir de las 21.30 horas.

Se trata de Ensamble Atlante, que recordará la figura del veneciano Tomaso Albinoni. La entrada es gratuita y con un aforo de seguridad reducido a la mitad, con solo 60 sillas disponibles. Se puede hacer reserva precia en el teléfono 950 274 358 o en la recepción del Museo, situado en la Ronda del Beato Diego Ventaja.

Ensamble Atlante es un trío que está formado por Michael Form en la flauta de pico, Juan Manuel Quintana en viola da gamba y Julio Caballero Pérez en la clave. Son expertos reconocidos en el mundo de la Música Antigua y proceden a formar a ambos lados del Atlántico un ensamble extraordinario. El repertorio estará formado por piezas de Albinoni, así como de Johann Sebastián Bach.


Sobre Albinoni


Michael Form explica sobre Albinoni que es descrito como “un excelente compositor y violinista de la república de Venecia” en el Musicalisches Lexicon, de Johann Gottfried Walther, publicado en 1732. En aquella época la fama de Albinoni ya se había extendido más allá de las fronteras de Venecia e Italia. Incluso hoy en día, se le puede equiparar a figuras como Antonio Vivaldi o Benedetto Marcello, estrellas rivales de la escena musical veneciana a principios del siglo XVIII. El hecho de nacer en el seno de una familia acomodada permitió a Albinoni plantear su carrera como músico autónomo, sin limitaciones materiales. La prueba principal de su posición como dilettante Veneto es que nunca fue miembro de Arte de’ Sonadori, el gremio de músicos Veneciano y que sus actuaciones públicas como violinista virtuoso fueron muy escasas”.

Su carrera como compositor comenzó con la publicación de 12 Sonatas a tre Op.1 en 1694. Más adelante otras ocho colecciones de música de cámara y obras para orquesta fueron impresas en 1736; muchas de las cuales fueron publicadas en repetidas ediciones. Albinoni compuso además hasta dos óperas o intermezzos cada temporada musical; gozaron de tal éxito, que obras como Pimpione siguieron representándose en las escenas italianas hasta 50 años después; mucho más tiempo que la mayoría de las óperas de Vivaldi.

La fama de Albinoni incrementó la demanda de nuevas publicaciones de sus obras, lo que supuso que impresores extranjeros no solo consiguieran un beneficio lucrativo publicando ediciones pirateadas, sino que también inundaran el mercado con composiciones falsificadas. Un ejemplo es la obra Sonate da Chiesa, publicada por Estienne Roger en Amsterdam en 1708 como Opus 4, aunque Albinoni no las compuso con esa forma musical.

A pesar de todo Albinoni compartió el destino de Vivaldi, cayendo ambos en el olvido. Mientras que Vivaldi debe su redescubrimiento en el siglo XX a la aparición de una amplia colección formada por cientos de autógrafos y manuscritos, adquirida por la Biblioteca Nacional de Turín entre 1926 y 1930, el de Albinoni llegó a través de una falsificación posterior.

En 1945, el musicólogo y compositor italiano Remo Giazotti había recopilado un catálogo temático de las obras de Albinoni junto a la publicación de su estudio monográfico. A ello siguió la publicación de su propio arreglo del Adagio en Sol menor en 1958. Aunque Giazotti nunca pretendió ser el compositor de esta obra, afirmando siempre que se había basado en un fragmento original que, según él, le había proporcionado la Biblioteca Estatal de Dresde. Sin embargo la prueba que demostraría la existencia de este fragmento nunca se encontró.



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