La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha dado luz verde, tras un profundo análisis en segunda fase, a la adquisición de activos de Armas-Trasmediterránea por parte de Balearia. La decisión se divide en dos escenarios distintos: mientras que las conexiones en el Estrecho han recibido el visto bueno sin condiciones al no detectarse riesgos para el mercado, las rutas que unen la Península con Canarias han requerido la imposición de medidas correctoras para evitar una situación de monopolio que pudiera perjudicar al usuario final.
El organismo regulador ha mostrado especial cautela ante el riesgo de que la concentración pudiera derivar en una reducción de la calidad del servicio, una merma en las frecuencias o un incremento injustificado de los precios en las rutas donde no operan obligaciones de servicio público, como es el caso del transporte de mercancías y la conexión Huelva-Canarias. Ante esta tesitura, Balearia ha propuesto una serie de compromisos que la CNMC ha calificado de adecuados y proporcionados.
Entre las obligaciones asumidas por la naviera destaca la disolución de la comunidad de bienes que mantenía con Fred Olsen en la ruta entre Huelva y Canarias, así como la prohibición de alcanzar nuevos acuerdos horizontales que pudieran limitar la competencia. Además, la compañía se ha comprometido a mantener la capacidad operativa y las frecuencias actuales, invertir en la modernización de la flota adquirida, mejorar la calidad del servicio y monitorizar activamente los niveles de precios. Estos compromisos estarán vigentes durante un periodo de tres años, bajo la estricta supervisión de la CNMC.
A pesar de este paso adelante, la resolución no es definitiva, ya que será trasladada al Ministerio de Economía, Comercio y Empresa para que valore su elevación al Consejo de Ministros.
Mientras tanto, el sector mantiene la vista puesta en la zona del mar de Alborán, donde la operación de concentración entre ambas navieras sigue bajo estudio. Este tercer bloque de la transacción, que afecta directamente a las conexiones desde Málaga y Almería hacia Melilla, así como a las rutas estratégicas con Marruecos y Argelia, permanece pendiente de resolución. En esta área, la CNMC ha advertido previamente sobre la escasa presión competitiva que existiría tras la absorción, lo que sitúa a estas rutas bajo una vigilancia especial antes de emitir un dictamen final.