Me parece bien que la mujer reciba el cariño del ayuntamiento, y que le ofrezca un ágape en la caseta popular. Mil mujeres, nos cuenta el gabinete de prensa, recibieron con aplausos, sonrisas y alegría a la alcaldesa, María del Mar Vázquez. ¿Solo mil? No caben más en la caseta popular. María, hay que hacerla más grande. Ya le puedas dar la orden a Eloísa para ediciones próxima. Se quedan muchas mujeres sin poder acudir a ese homenaje que les das. En una ciudad de doscientos mil vecinos, donde las mujeres son mayoría, mil, solo mil, puede resultar, y de hecho lo es, un agravio para el resto que no puede estar a tu lado, aplaudir el trabajo que haces y la dedicación que ofreces a las asociaciones de vecinas y mujeres de la ciudad.
¿Y de los hombres qué?
Es extraño que no quieras el aplauso de los caballeros almerienses. Uno entiende que las mujeres se lo merecen todo. Mi madre, mi mujer, mi hija, mi nieta. Vale somo un poco posesivos, pero ellas son lo primero en la vida de cualquier hombre. A veces nos entra una envidia sana, muy sana, que nos hace pensar que no somos tan queridos por nuestros-as dirigentes políticos como las mujeres. María, los hombres también tienen su corazoncito, aunque a veces no lo parezca. Y lloran, los hombres lloran también cuando de alguna manera se ven agraviados y ninguneados. Las mujeres te reciben con sonrisas, aplauso y alegría, los hombres te recibirían al grito de ¡guapa, guapa y guapa!
¿No te lo podemos gritar? ¿Sería machismo hacerlo?
De justicia es reconocer que estabas guapa con ese rojo, rojo clavel en el pelo, durante la fiesta homenaje a la mujer. Lo hemos visto en las fotos de la prensa digital, Noticias de Almería o Esradio. Si es machismo decírtelo, que le vamos a hacer, los años aún no me han cambiado lo suficiente, pero seguro que lo harán en el futuro. Mientras decides que hacer con una fiesta dedicada a los hombres, que creo que nos la merecemos, ellos también votan, María, no se te debe olvidar, y creo que se merecen disfrutar de tu presencia en una fiesta a ellos dedicada, hablemos del acto.
En años anteriores se han quejado las señoras de que las viandas no estaban a la altura del evento. ¿Qué tal han sido las de esta edición? Deben saber los ciudadanos, en este caso ciudadanas, que el costo de la fiesta no sale del bolsillo de los ediles ¡qué más quisiéramos! sale de los impuestos, tasas y precios que pagan los y las almerienses. Le devuelven los concejales a través de una fiesta a las señoras una pequeña parte de lo que pagan religiosamente y por obligación con los impuestos y demás medios que tienen los políticos para sacar el dinero de los bolsillos de los vecinos. Y si las vecinas tienen una fiesta que se pagan con los dineros de todos, no parece que sea descabellado pedir lo mismo para los vecinos.
María, queremos una fiesta a tu lado, pero solos. La de los mayores nos parece bien, pero te queremos un día para nosotros solos. ¿Es mucho pedir?