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La ley del más fuerte

lunes 07 de octubre de 2019, 12:43h

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Dicen que cuando se cierra un colegio, se apaga un pueblo y eso parece ser lo que se ha propuesto el Gobierno andaluz: dejar desiertos los pueblos pequeños, quitándoles un servicio fundamental para evitar el éxodo de las familias, como son los centros educativos.

La provincia de Almería no se ha librado de la escabechina que ha perpetrado el Gobierno de Moreno Bonilla en este arranque de curso. Aquí, los almerienses hemos tenido que presenciar cómo el Gobierno de PP y Cs cerraba el colegio público de Tahal y cómo lo hacía, además, con engaños y malas artes: ‘invitando’ a los padres de los niños que allí estudiaban a matricularlos en otro centro educativo, para luego argumentar que, sin niños, el colegio no podía seguir abierto. Estos niños que hasta el año pasado estudiaban a unos pocos pasos de su casa, a día de hoy están teniendo que recorrer más de 50 kilómetros diarios para asistir al centro educativo más próximo. No hay que ser un lince para prever que, con esta situación, pocas familias con niños van a aventurarse, a partir de ahora, a instalarse en Tahal.

La situación que se está viviendo en las zonas rurales de Andalucía es la más dramática, pero no es la única. Los recortes están llegando a todos los rincones: a zonas despobladas y, por increíble que parezca, también allí donde crece la población. Este curso, sin ir más lejos, se han eliminado más de 60 aulas en 29 municipios de nuestra provincia, incluidos, entre ellos, muchos de la zona costera, que están ganando habitantes año tras año.

La consecuencia de todo esto es un aumento de las ratios de alumnos por aula, que, lejos de haberse reducido, como sostienen desde la Consejería de Educación, se han disparado. Algunas organizaciones sindicales se han quejado ya, en este inicio de curso, de que hay aulas de Primaria en nuestra provincia con 28 y 29 alumnos (cuando el límite está en 25) e institutos con 34 y 35 chavales por aula (cuando no deberían superar los 30). La prensa ha informado de algunos casos concretos, como el del colegio ‘Virgen de las Angustias’ de Tabernas, donde las madres y padres exigieron que se desdoblara una clase de 28 alumnos, o el caso del CEIP ‘Luis Vives’ de Dalías, donde el Ayuntamiento está reclamando un profesor más para poder desdoblar también una clase con 28 estudiantes.

Cebarse con los niños, privándoles de poder recibir una educación de calidad, que es la principal herramienta que tienen para que, el día de mañana, lleguen a ser lo que quieran ser, es simple y llanamente una crueldad. Pero no vayan a pensar que el Gobierno andaluz está lleno de ‘herodes’. El problema de PP y Cs no son los niños en general, sólo es que piensan que la buena educación debe ser para quien pueda pagársela. La vieja receta de la derecha: la ley del más fuerte.

El problema de PP y Cs no son los niños en general, sólo es que piensan que la buena educación debe ser para quien pueda pagársela.



Sólo así se explican los brutales recortes que están acometiendo en la educación pública: la eliminación de 700 plazas de profesores, el despido de 73 trabajadoras de educación infantil o que no hayan ejecutado ni una sola obra nueva en los centros educativos almerienses desde que están gobernando. También conviene recordar, en este punto, que su gran caballo de batalla, el de las aulas prefabricadas, ha pasado directamente al cajón del olvido, a la vista de que no han planificado la eliminación de ni una sola de ellas. Del Conservatorio de Danza tampoco vuelto a saber nada más.

Como salta a la vista, no estamos ante meros hechos aislados, sino ante un adelanto de lo que está por venir. Todos estos recortes, que afectan a la calidad de la educación que reciben día a día nuestros hijos, forman parte del plan orquestado por Ciudadanos y el Partido Popular para ir desmantelando la educación pública en Andalucía y fortalecer, en su lugar, el negocio privado, en el que tantos intereses tienen.