A falta de pocas semanas para que la Comunidad Autónoma de Andalucía se sumerja en el ritual de las urnas el próximo 17 de mayo, los aspirantes a ocupar un escaño en el Hospital de las Cinco Llagas parecen estar sufriendo un curioso fenómeno de sordera selectiva. No es nada nuevo, pero la reciente encuesta de GAD3 para ABC de Sevilla ha puesto cifras a ese abismo que separa el asfalto de los despachos de moqueta en el Estado español.
Resulta fascinante observar cómo la ingeniería política es capaz de estirar chicles que, para el común de los mortales en la provincia de Almería, no dan ni para una pompa. Nos bombardean con la "amenaza" de la inmigración como si estuviéramos ante una invasión inminente en nuestras costas. Sin embargo, para los andaluces, este asunto solo es el primer problema para un escueto 4% y el segundo para un 5%. Sumados, no llegan ni al 10%. Pero ahí tienen a Manuel Gavira, de Vox, marcando la agenda de los plenos municipales en ayuntamientos de nuestra provincia con un tema que, según los datos, a la gente le quita el sueño más bien poco.
Más sangrante es el tema de la despoblación. Se han creado consejerías, comisionados y se han vertido ríos de tinta sobre la "Almería vaciada". Pues bien, a la hora de la verdad, solo preocupa al 0,2% de los encuestados. Una cifra tan residual que casi da ternura ver a los políticos pelearse por ver quién es más "ruralista". Lo mismo ocurre con los impuestos: esa guerra de guerrillas entre la bajada masiva que abandera Juanma Moreno (PP) y las subidas que otros sugieren, solo es prioritaria para el 3% de la población. A ver si va a resultar que el contribuyente ya ha asumido que, gobierne quien gobierne, la cartera siempre acaba temblando.
Mientras los candidatos se pierden en debates sobre la desigualdad (1% de preocupación) o la crispación política (6%), la realidad social de la Comunidad Autónoma va por otros derroteros mucho más prosaicos y dolorosos:
Vivienda: El gran elefante en la habitación. Es el problema número uno para el 18% de los ciudadanos, superando incluso a dramas históricos.
Sanidad: Aquí sí hay coincidencia. El 16% lo sitúa como primer problema y un masivo 39% como segundo. Es el talón de
Aquiles de la gestión de la Junta de Andalucía.
Desempleo: Sigue siendo el fantasma que recorre la provincia, con un 14% de menciones como preocupación principal.
Es curioso que la "situación económica" en abstracto solo preocupe al 3%, mientras que el desempleo angustia a muchos más. Parece que los andaluces tenemos claro que la macroeconomía es ese cuento chino que cuentan en Madrid, en las instituciones del Estado, mientras que lo que de verdad importa es si el mes que viene podremos pagar el alquiler o si nos darán cita en el médico antes de que la dolencia se cure sola por puro aburrimiento.
Llegaremos al 17 de mayo con los oídos llenos de promesas sobre "inseguridad ciudadana" (problema para el 2%) o servicios sociales (2%), mientras los problemas de calado real siguen ahí, esperando a que alguien deje de mirarse el ombligo partidista. Al final, lo de votar en Andalucía se está convirtiendo en un ejercicio de fe: creer que lo que el político dice que te preocupa es, efectivamente, lo que no te deja dormir. Sigan circulando, que aquí no pasa nada, o al menos eso dicen sus encuestas.