El presidente del PP de Almería y cabeza de lista por la provincia para las elecciones del 17 de mayo, Ramón Fernández-Pacheco, ha expresado este lunes una dura crítica hacia la gestión del proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes emprendido por el Gobierno central. Durante su participación en los Desayunos Informativos celebrados en el edificio Varadero de Almería, el representante popular ha calificado la iniciativa de precipitada y totalmente caótica. Según ha expuesto, esta falta de planificación ha tenido un impacto directo y preocupante en el tejido social almeriense, provocando que diversas organizaciones no gubernamentales de la zona se hayan visto obligadas a cerrar sus puertas temporalmente al no poder absorber el volumen de demanda generado por la medida.
Fernández-Pacheco ha querido precisar que su postura no es de rechazo a la regularización en sí, sino a la metodología empleada por el Estado español, la cual considera que se ha ejecutado sin la interlocución necesaria con las administraciones locales y los agentes implicados. A su juicio, esta forma de proceder deriva en una situación de tensión que determinados sectores utilizan para profundizar en la fractura y la división social, encaminando a la provincia hacia un escenario de crispación innecesario. El candidato ha defendido que la inmigración en Almería debe entenderse como una realidad que requiere de una gestión pública eficiente y responsable, alejada de visiones que la simplifiquen únicamente como una oportunidad o un inconveniente.
En el marco de este debate, el líder del PP ha incidido en la necesidad imperativa de dimensionar correctamente los servicios públicos para garantizar una integración real y digna. Ha señalado que aspectos fundamentales como el acceso a una vivienda, la escolarización de los menores, la asistencia sanitaria y las prestaciones sociales deben estar previstos bajo un criterio de orden. Para Fernández-Pacheco, la ausencia de un plan claro que determine el número de personas y su inserción laboral solo conduce a imágenes de descontrol como las vividas en otras zonas costeras o en las fronteras de Ceuta y Melilla. Por ello, ha instado a que cualquier proceso migratorio sea gestionado con el rigor que exige una sociedad del siglo XXI, asegurando la paz social en los municipios de la provincia y evitando el descrédito de las instituciones implicadas, como la Junta de Andalucía, en la prestación de servicios básicos.