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Anciano agricultor en su campo seco, observa el horizonte con preocupación, árboles de Doñana y cielo nublado detrás.
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Anciano agricultor en su campo seco, observa el horizonte con preocupación, árboles de Doñana y cielo nublado detrás. (Foto: Imagen generada por inteligencia artificial – Cibeles AI)

Jugar con Doñana es jugar con fuego

viernes 29 de mayo de 2026, 08:58h
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Jugar con Doñana entraña un gravísimo peligro. Jugar con Doñana con la intención de obtener rédito electoral, peor aún. Es ruín, falto de ética y demuestra un absoluto desprecio al derecho a la vida de los seres humanos. Jugar con Doñana es jugar con fuego. Jugar con Doñana y engañar y utilizar a los agricultores es una mezquindad que califica a quien lo hace. Moreno Bonilla ha encontrado un resquicio desde el que hacer cosquillas al gobierno. Y se las está haciendo al pueblo. Que no crean que por vivir fuera del cuadrante suroccidental de la península están libres de los riesgos de jugar a políticos a costa de Doñana. Si se continúa extrayendo agua del más profundo de los manantiales subterráneos, el resultado seguro e inevitable será, y a no muy largo plazo, un hundimiento. Porque la tierra que divide y sostiene a las dos capas freáticas superiores no es rocosa, es material de aluvión y el central es de agua salada, procede de su antigua condición de Lago Ligustinus que sigue recibiendo aportaciones por filtración desde el Océano Atlántico. El hundimiento provocará a su vez la mezcla de las tres capas de agua con la correspondiente salinización de toda el agua subterránea y superficial, lo que acarreará de inmediato la muerte del Parque Nacional, del Natural y de todos los cultivos de la zona. Este es el futuro que nos está preparando el actual presidente de la Junta de Andalucía, ocultando la realidad futura a los agricultores, a cambio de la mezquindad de arañar unos votos de forma inmediata.

Pero Moreno no labora sólo contra el gobierno del Estado, a quien cree que puede debilitar, va también contra Europa, contra la UNESCO y contra la razón. No sólo contra una parte de Andalucía. Doñana afecta, de forma absoluta a las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva, Málaga, Sevilla y Portugal. Pero a medio plazo actúa directamente sobre la agricultura y la ganadería todo el sur peninsular, desde el Mediterráneo al Atlántico. Y su destrucción afectaría a toda Europa y África, por la pérdida de varios cientos de especies que verían rotos el ciclo de la vida y la biodiversidad. La conservación del Parque es la conservación de la vida. Su destrucción la destrucción de la vida. Simular que defiende a los agricultores, va a acabar con un enclave vital para la vida de toda Europa y África. Doñana permite a las aves migratorias realizar el doble periplo anual desde el norte de Europa al sur de África. Su desaparición, al quitarles el lugar donde descansar y procrear cada año, supondrá la desaparición de más de doscientas especies de aves, entre ellas las insectívoras con el correspondiente daño a los cultivos y el aumento de mosquitos y otros insectos voladores, y otras trescientas de anfibios, reptiles y mamíferos. Eso sólo puede acarrear enfermedades, contaminación y plagas de mosquitos y alimañas perjudiciales para el ser humano.

Moreno Bonilla con su egoísmo e irresponsabilidad, está aumentando el riesgo a Doñana y su entorno. Y con ello está poniendo en peligro nuestras vidas. Es indecente apoyarse en seiscientos agricultores para mantener un pulso con el mundo, porque de la existencia de Doñana depende en gran medida la vida en Europa y África. Un pulso que sólo puede ganar el desequilibrio natural y que sólo puede pagar la población. Aunque lo disfrace con la entelequia de “Ordenar el territorio próximo a Doñana”, se trata de un crimen de lesa majestad. El territorio ya está ordenado: lo han distribuido los cultivos y riegos ilegales y la irresponsabilidad de mucha gente egoísta lo han debilitado. Los agricultores pueden creer ahora que Moreno les hace un favor, hasta que, por exceso de consumo de agua, se salinice el parque. Entonces se acabó el negocio. Para todos. La responsabilidad podía partir del desconocimiento… hace años. Ya no. En todo caso puede venir de la negación a aprender y comprender. Ya no se puede decir “las personas son más importantes que los pajaritos”, pobres ignorantes voluntarios, ciegos en su egoísmo, negados a comprender porque está claro y cada vez más, que el ciclo de la vida está plenamente ligado a la vida de los seres humanos, que la vida de los seres humanos depende del equilibrio de la naturaleza. La pérdida de alguna especie animal o vegetal provoca crecimiento desmesurado en algunas y hambre en otras, lo que lleva a los animales hasta las ciudades en busca de comida. Y la muerte masiva de animales provoca enfermedades. Cuando nos coman las plagas de mosquitos y otros insectos, nos acordaremos de Moreno Bonilla. Pero no para agradecérselo.

No todo vale en el juego político. Moreno, fiel a la política marcada por el factótum Bendodo ha encontrado una forma de enfrentamiento con el gobierno y si puede ser —al menos lo intentan—de debilitamiento del mismo. Y los políticos carecen de escrúpulos. Al menos esta clase de políticos. No le importa el daño que está haciendo a corto plazo y el que hará a medio, pues está seguro de no seguir mucho tiempo al frente de la Junta. Quitarle el agua a Doñana es un acto criminal que le quitará también el de riego a los cultivos. Entonces los agricultores pedirán ayuda, pero nadie se sentirá responsable de haberlos asfixiado. Moreno Bonilla merece, ya, un juicio por su actitud criminal: el juicio popular, porque las consecuencias de su juego ya son sobradamente mensurables.

Rafael Sanmartín

Estudió Filosofía y Marketing y es especialista en Historia. Ha trabajado en prensa, radio y TV. Obtuvo el premio 'Temas' de relato corto por El Puente (1988), así como el '28-F' (2001), por La serie La Andalucía de la Transición, emitida por Canal Sur Televisión. De su producción literaria cabe destacar: El País que Nunca Existió (1977), El Color del Cristal, novela (2001), La Importancia de un Hombre Normal, que narra la biografía de Blas Infante, (2003), Historia de Andalucía Para Jóvenes (2005), Grandes Infamias (2006) y De Aquellos Polvos... La Autonomía y sus orígenes históricos (2011) Para el autor "la Historia es el espejo donde podemos vernos y conocernos, aunque, como está escrita por los vencedores, debe analizarse con espíritu crítico para poder interpretarla".