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Daniel Ortega

Daniel Ortega
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Por Rafael M. Martos
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viernes 24 de julio de 2026, 06:45h
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Hay un verso amargo en el aire, con aroma a tabaco, mezcal y desamor político, que evoca de inmediato al cantautor Joaquín Sabina. El poeta de las aceras, ese virtuoso de la métrica canalla y de los cantes de ida y vuelta que cruzaron el Atlántico para hermanar compases rancheras y sones con pop y rock, confesó hace tiempo su profunda decepción con la izquierda autoritaria tras recorrer Latinoamérica. Quienes alguna vez contemplamos la geopolítica global con el romanticismo de la juventud no podemos sino compartir ese mismo desasosiego ante la deriva de la región, aunque algunos despertamos hace muchos, muchos, muchos años de aquel sueño.

Conviene hacer memoria y marcarse un Joaquín Sabina para calibrar la magnitud del naufragio. A finales de los años setenta, la caída de la sangrienta dinastía del dictador Anastasio Somoza Debayle a manos del Frente Sandinista de Liberación Nacional entusiasmó a medio planeta. Aquella guerrilla encabezada por un joven comandante llamado Daniel Ortega parecía ajustar las cuentas con la vieja Doctrina Monroe, ese axioma imperial de los Estados Unidos que entendía el continente como su patio trasero, un "América para los americanos" en el que América era un continente entero, y los americanos solo los estadounidenses del norte (que México también se llama Estados Unidos). Era una causa épica, impregnada de poesía, alfabetización y promesas de dignidad social.

Sin embargo, el poder actúa como el garrafón de garito de medianoche: engolosina al principio, anestesia la vergüenza después y acaba pudriendo los principios. Cuando el presidente Daniel Ortega perdió limpiamente las elecciones de 1990 frente a Violeta Barrios de Chamorro (esposa de un periodista opositor a Somoza), pareció que la revolución aceptaba las reglas del juego democrático. Pero fue solo un espejismo de madurez institucional. Tras años de intrigas, pactos oscuros con la vieja política corrupta y maniobras judiciales, Daniel Ortega retornó a la presidencia para no volverse a levantar del sillón.

Hoy, la metamorfosis se ha completado en alguien que incluso fue acusado de pederastia. El antiguo comandante y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, han erigido un régimen dinástico y despótico que prescinde de cualquier disimulo. Si en la Venezuela de Nicolás Maduro mantenía el sainete de convocar elecciones manipuladas para guardar las apariencias, eliminando física y metafisicamente a los opositores, y en Cuba la burocracia del partido único maquilla la falta de libertades, el régimen nicaragüense ni siquiera se molesta ya en guardar las formas. Descartar abiertamente la celebración de futuros comicios democráticos no es solo la consolidación de un sistema tiránico; es la admisión desvergonzada de un feudo privado.

Para asegurar su hegemonía, el matrimonio gobernante no ha dudado en embestir contra la Iglesia católica, encerrando y desterrando a figuras como el obispo Monseñor Rolando Álvarez. No lo hicieron por un purismo ideológico o laicista, sino porque la institución funcionaba como un tejido social cohesionado capaz de ejercer de contrapeso. Los represores de hoy persiguen con la misma ferocidad que los Somoza a la intelectualidad revolucionaria de ayer. Intelectuales de la talla del premio Cervantes y exvicepresidente Sergio Ramírez o la poetisa Gioconda Belli han sido despojados de su nacionalidad, despojados de sus bienes y arrojados al exilio por el simple delito de conservar la memoria histórica.

El destino del pueblo nicaragüense produce una dolorosa perplejidad: el mismo líder que prometió liberar a su pueblo de la opresión haya terminado caricaturizando punto por punto los métodos del tirano al que derrocó. Joaquín Sabina lo entendió tarde, pero lo entendió: cuando las canciones libertarias se convierten en decretos de encarcelamiento, las musas se exilian y solo quedan los tiranos cantándose alabanzas a sí mismos en plazas vacías.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería y Coordinador de la Delegación en Almeria de 7TV Andalucía

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"