Quiero dar las gracias a todos los almerienses que el pasado miércoles abarrotaron la Plaza Vieja y sus calles de acceso ofreciendo una respuesta ejemplar a la convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para decir, sin rodeos y con el corazón en la mano, que Ceuta no está sola. Miles de almerienses de todas las edades, de todos los barrios de nuestra capital, desde la madurez y el compromiso, se sumaron a la concentración demostrando que la distancia geográfica no es obstáculo para la unidad nacional. Ver a tantos almerienses unidos bajo una misma bandera, defendiendo la integridad de nuestra tierra, me llena de orgullo y refuerza mi convicción de que, cuando un territorio hermano sufre, el resto de España siente el mismo dolor y asume la misma responsabilidad.
Lo que ha vivido Ceuta en las últimas semanas no es un suceso aislado, ni una crisis migratoria, ni una mera cuestión administrativa; es un desafío a nuestra soberanía y a la estabilidad de nuestras fronteras. Sin embargo, en medio de la incertidumbre y ante la incomprensible pasividad e inoperancia del Gobierno, en las calles y plazas de toda España hemos visto con claridad meridiana una verdad que nadie debería intentar cuestionar: la españolidad de Ceuta es indiscutible e innegociable.
La presión que ha soportado la ciudad hermana no solo ha puesto a prueba sus recursos y servicios públicos, sino que ha interpelado a todo el Estado y a la Unión Europea. La frontera de Ceuta es, al fin y al cabo, nuestra frontera común, el límite exterior de los valores de libertad, seguridad y Estado de Derecho que compartimos como europeos. Por ello, la respuesta no puede ser parcial ni tibia, y mucho menos exculpatoria de quien, según todos los indicios, ha sido responsable directo del ataque. Desde Almería, nuestro mensaje ha sido de absoluta lealtad con ellos. A los ceutíes, queremos decirles que su serenidad y su resistencia ante la adversidad son un ejemplo para todos los españoles. La unidad es nuestra mayor fortaleza. Mientras existan ciudadanos como los miles que el pasado miércoles alzamos la voz en el corazón de Almería, Ceuta seguirá siendo, como siempre ha sido, un pedazo irrenunciable de España. Porque defender Ceuta no es solo proteger un territorio; es defender nuestra propia identidad, nuestra convivencia y el futuro que, juntos, hemos decidido construir. Ceuta somos todos.