La tensión geopolítica en la frontera de España con Marruecos, especialmente tras los vertiginosos episodios del pasado mes de julio en la Ciudad Autónoma de Ceuta, ha vuelto a demostrarnos el valor desinformador de las redes sociales. Mientras el régimen marroquí utiliza la presión fronteriza como un pulso político calculado contra el Estado español —un pulso que formaciones como el PSOE, Partido Popular o Vox prefieren encasillar, por pura conveniencia ideológica, únicamente bajo el cajón de la crisis migratoria—, en internet se libra una batalla paralela bastante más grotesca: la del bulo completamente innecesario.
Lo fascinante no es que exista propaganda, sino la absoluta inutilidad conceptual de la mentira cuando la realidad ya ofrece materia prima de sobra. ¿Para qué inventar ficción cuando lo que sucede ya es de por sí complejo? O igual es por eso, claro, que algunos necesitan las cosas masticaitas y ahí están los listos para dárselas. Por eso, para el recuerdo digital, quedará la famosa imagen del supuesto gendarme marroquí en actitud de lanzar un pedrusco monumental contra un supuesto ciudadano marroquí. Una estampa de dramatismo épico, casi bíblico, salvo por un pequeño detalle técnico: fue generada mediante inteligencia artificial. La marca de agua y los metadatos de OpenAI estaban ahí, invisibles para el ojo apresurado pero evidentes al pasar la imagen por las herramientas de verificación que la propia OpenAI facilita. Da igual. La extrema derecha la hizo circular como pólvora y conocidos comunicadores la amplificaron sin rubor alguno, incluso cuando la falsedad ya había sido desmontada con rigor.
¿De verdad era necesario crear esa foto?
El inventario de la paranoia digital continúa con metrajes de procedencia fantasmal. Circula un vídeo donde supuestos agentes arremeten contra la población cerca de lo que parece ser la frontera de El Tarajal ¿Dónde fue grabado? No se sabe, porque en realidad la imagen dista mucho de cómo es esa zona ¿En qué fecha? Se desconoce. ¿Los gendarmes animaban a cruzar hacia la supuesta ciudad de Ceuta, o recibían a los que regresaban marcando por donde debían ir desocupando la zona fronteriza? Pues ni idea. Sin embargo, en el ecosistema del tuit impulsivo pasó instantáneamente a venderse como una escena de la crisis de Ceuta. Mismo patrón con los famosos camiones descargando personas en una carretera indeterminada: no hay prueba de si son migrantes conducidos hacia la valla o ciudadanos marroquíes siendo repatriados tras ser devueltos por las autoridades españolas, tampoco sabemos si son jornaleros llevados a trabajar, o los están recogiendo, ni quién grabó las imágenes, ni cuantos camiones son, ni si tiene que ver con otro tipo de actividad absolutamente alejada de lo que nos ocupa. Pero en la red, la falta absoluta de datos se rellena con la narrativa que mejor alimente la indignación del día. Sin contexto no hay historia, sin firma no hay información.
El colmo del chiste lo pone la difusión de un equipo de televisión al que se acusó de estar orquestando posados con menores en la playa de Ceuta. Se señaló directamente a Televisión Española. Bastaba con ampliar levemente la imagen para comprobar que los micrófonos lucían el logotipo de la televisión pública belga. Ni RTVE, ni montaje del ente público estatal; simplemente un equipo de prensa belga haciendo su trabajo. Pero la verdad exige reparar en los detalles, y la posverdad solo requiere un titular escandaloso. Pero es que les da igual. Se trata de denigrar, mentir, desinformar.
Lo verdaderamente sangrante llega al confrontar a los difusores de estas fábulas. La respuesta automática suele ser el consabido estribillo: "Esto no te lo cuentan los medios tradicionales". Lo paradójico es que esta excusa la esgrimen, a veces, periodistas profesionales. Pregúntenle a cualquiera de ellos si se atrevería a publicar esa fotografía de píxel o el vídeo del camión anónimo en la portada de su diario, firmado con su nombre y apellidos. La respuesta será un no categórico. Porque saben perfectamente que eso no es periodismo; es intoxicación, espectáculo y propaganda barata. Ellos, antes de publicar algo así, contratarían de donde ha venido la imagen, quién la ha tomado, en que fecha, en que circunstancias, buscaría alguien más que aportara algo a la narrativa de lo que se ve... pero hacer un retuit es gratis, no cuesta nada hacer que el ventirlador siga esparciendo basura.
Si Marruecos plantea un envite político, se le responde con diplomacia, firmeza y datos verificables; no con perfiles anónimos difundiendo micrófonos belgas y piedras inventadas por un algoritmo.