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Maldito parné
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Maldito parné

Por Rafael Sanmartín
jueves 17 de septiembre de 2026, 09:11h
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Señores gobernantes. Poderosos señores:

Aunque a los segundos, los primeros no les discutan, como es bien sabido, si tan sólo fueran algo más consecuentes con su juramento o promesa, el mundo no estaría tan desequilibrado. Acumular es justamente lo contrario del fundamento de la democracia. Mínimo, no se llamen liberales, sin que les suba la color al cutis aunque la fibra de carbono no esté pensada para ser coloreada. Muchos de ustedes tienen más edad que yo, por tanto están seguros de no conocer el desenlace. Aparte de eso ¿tampoco, y tan poco les interesan sus hijos? ¿Ni sus nietos? A muchos si nos preocupan; los propios y los ajenos. Pero estamos en el lado lado opuesto. Según ustedes en el antisistema. El liberalismo promovió libertad creativa y coadyuvó a mejorar la sociedad y elevar su nivel económico y cultural; ¿quién es más antisistema?, ustedes, poderosos, sólo están centrados en sumar más dinero, en exclusivizar todo el numerario, porque el dinero es poder. Y ustedes, palafreneros, subalternos, abascales, ayusos, feijores. melonis, mileis, morenos, nawrockies, tramposos, todos y seguidores, se limitan a proteger a quienes, convencidos que el dinero lo puede todo, lo quieren todo y el resto del mundo que se conforme con lo que ustedes tengan a bien concederles cada mes a través del teléfono móvil. Única forma de cobro salarial y de todo tipo de pago que tienen ya preparado para imponerlo.

Sin embargo acumular dinero, todo el dinero existente y guardarlo, no les va a hacer más ricos. Con lo “listos” que son, ya deberían saberlo. Pero ¿de verdad son ustedes inteligentes? ¿Sus fortunas responden a su inteligencia, al bien hacer, a negocios claros y honrados? ¿O a qué?

¿Cuánto han ganado contaminando? Han perforado el polo norte para no encontrar petróleo, hicieron la guerra a quien descubrió que el hidrógeno cumple la misma función que la gasolina, y fabricó un pequeño aparato para separar oxígeno e hidrógeno, con lo cual desde aquel momento los coches hubieran aportado limpieza al aire, a la naturaleza, a las ciudades, en vez de aumentar la contaminación, en vez de destruir la capa de ozono, en vez de provocar esta subida de temperaturas, aunque tengan la inexistente moral de negarlo. En agosto de 2026, uno de sus aprendices, Santiago Abascal, lo decía sin sonrojarse —no puede, la fibra de carbono no se colorea— en televisión. Pretexto doble, apoyarles, único compromiso aceptado, y echar a Sánchez la culpa de los incendios, así lo afirmó. El caso es horadar, confundir, convencer a las personas más proclives a creer sus bulos y falacias.

¿Cómo se puede negar la subida de las temperaturas con la alcanzada en la costa mediterránea, con los iceberg rompiéndose, convertidos en poco más que cubitos de hielo, con la Antártida disminuyendo su tamaño? ¿Con las advertencias de la ONU de la cercanía de un desastre mundial que, si no se frena ya, adecuadamente, pronto no tendrá remedio? ¿Cuánto beneficio les han reportado los incendios en África, Canadá y Europa? Sin que estemos suponiendo que tengan responsabilidad directa en ellos. Sin pruebas no se puede culpar a nadie. No somos PP, Vox, Manos Limpias, Abogados Cristianos, Hazte Oir, etc.

Habréis creído que de verdad el dinero lo puede todo. Endiosados, no os dais cuenta que tantos miles de billetes no sirven para levantar un muro, al contrario, se los llevará la subida de los mares y océanos. Habréis creído estar fuera de peligro ante la aceleración del proceso. 1970 pasó; ya es inútil llamarnos locos, agoreros, enemigos del progreso; cuando creíais justificar vuestra guerra contra la naturaleza, con la consigna de “Los hombres son más importantes que los pajaritos”. Ya no es una amenaza. Ya se está sufriendo. Pero todavía sois capaces de seguir negándolo, pese a la desaparición real de islas y de playas, engullidas por la elevación de los océanos. ¿Seguiréis negándolo a pesar de todo, a pesar de la escasez de lluvias y de oxígeno por la falta de arboleda? ¿Cómo puede haber quien os crea? ¿Cómo puede haber quien crea antes una palabra indemostrable que el hecho ya entrando en nuestras casas, implantado sobre nuestras cabezas? ¿Intentaréis hacernos creer que los cambios continuos de temperatura son naturales?

Estáis acelerando el proceso de destrucción. Os seguís negando a aceptar medios de producción de energía no lesivos, en tanto puedan ser usados a nivel individual porque eso disminuiría un poco vuestros beneficios, por tanto vuestro aumento de poder. A muchos, si nos toca algo va a ser oblicuo, de refilón. Pero a la mayoría nos preocupan nuestros descendientes. Ese es lo primero que nos diferencia.

Rafael Sanmartín

Estudió Filosofía y Marketing y es especialista en Historia. Ha trabajado en prensa, radio y TV. Obtuvo el premio 'Temas' de relato corto por El Puente (1988), así como el '28-F' (2001), por La serie La Andalucía de la Transición, emitida por Canal Sur Televisión. De su producción literaria cabe destacar: El País que Nunca Existió (1977), El Color del Cristal, novela (2001), La Importancia de un Hombre Normal, que narra la biografía de Blas Infante, (2003), Historia de Andalucía Para Jóvenes (2005), Grandes Infamias (2006) y De Aquellos Polvos... La Autonomía y sus orígenes históricos (2011) Para el autor "la Historia es el espejo donde podemos vernos y conocernos, aunque, como está escrita por los vencedores, debe analizarse con espíritu crítico para poder interpretarla".