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Los números verdes de la alcaldesa
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Los números verdes de la alcaldesa

miércoles 07 de octubre de 2026, 09:16h
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Almería lleva demasiado tiempo poniendo precio a sus propias heridas. Así desaparecieron edificios que formaron parte de su paisaje y de su memoria, desde la antigua sede de Correos hasta el silo de Renfe que llamábamos “Toblerone”. Lo vi en 2013, con mi amigo Ángel González encaramado a una valla, megáfono en mano, mientras la plataforma “Salvemos el Toblerone” intentaba parar las máquinas, impotente ante una lógica en la que, a veces, se destruye porque otro valor, expresado en metros cuadrados, pesa más.

La propuesta de la alcaldesa para los terrenos ferroviarios ha vuelto a poner sobre la mesa una vieja discusión de Almería: qué ciudad queremos construir sobre unos espacios que durante años estuvieron ligados al soterramiento y que, al mismo tiempo, forman parte de nuestra memoria. Esta vez, además, hay una pregunta que no puede quedar al margen: cuánto valen los derechos y los aprovechamientos que existen sobre ellos.

El nuevo Avance de la modificación del Plan Especial Ferroviario reduce en 51.169 metros cuadrados la superficie de suelo lucrativo, elimina las cuatro torres del Toblerone y aumenta las zonas verdes y los equipamientos. El Ayuntamiento sostiene que los derechos de Adif y Renfe se respetan. Pero si cambia la ordenación y se reduce el suelo lucrativo, la pregunta es inevitable: ¿qué valor tienen esos derechos hoy y qué valor tendrán con la nueva propuesta? Si existen informes o tasaciones que permiten acreditar esa equivalencia, deberían conocerse.

La pregunta no es menor. Durante años, esos aprovechamientos estuvieron vinculados a la financiación de la transformación ferroviaria. En 2010, el convenio de integración ferroviaria incorporó los recursos económicos netos de los suelos a la financiación de la operación y contempló 83,7 millones de euros por ese concepto. Aquel convenio fue extinguido y liquidado el 24 de mayo de 2023. Por eso, más que preguntarnos si aquellos 83,7 millones siguen vigentes, necesitamos saber qué valor económico tenían aquellos aprovechamientos y qué valor tienen ahora, después de la nueva ordenación.

Durante años mantuvimos interminables reuniones de vecinos defendiendo que los aprovechamientos urbanísticos eran necesarios para hacer viable el soterramiento. Entonces, aparte de la poesía que encerraba aquella ilusión, hablábamos de metros cuadrados, torres, cargas, financiación y futuro, pero en el fondo discutíamos algo bastante más sencillo: qué estaba dispuesta a sacrificar la ciudad para poder transformarse y qué debía obtener a cambio.

El Ayuntamiento sostiene que la nueva ordenación respeta esos derechos. Es una afirmación que debe poder comprobarse con números. Porque respetar un derecho no significa necesariamente que su valor económico permanezca intacto cuando cambia el planeamiento. Si sobre un mismo terreno se puede construir menos, puede cambiar también el valor de los derechos asociados a ese aprovechamiento. Por eso hay que saber qué aprovechamientos corresponden a cada propietario, cuál es su valor con la ordenación vigente y cuál sería con la propuesta. Aquellos metros cuadrados ya tenían un precio. Lo que ahora necesitamos saber es cuál es el precio de la nueva ordenación.

La antigua estación añade otra dimensión a la discusión. Para Adif forma parte de su patrimonio; para los almerienses es memoria que no cabe en la contabilidad. Es ladrillo visto, hierro y cristal. Y también es la estación que Sergio Leone convirtió en 1970 en una estación mexicana para “¡Agáchate, maldito!”, con Rod Steiger y James Coburn recorriendo unos andenes que siguen estando aquí. 

La propuesta de la alcaldesa apuesta por más zonas verdes, más espacio público y una antigua estación convertida en un lugar para los ciudadanos. La idea puede ser atractiva. Pero una idea necesita también un proyecto, una financiación y un modelo de uso y gestión.

Por eso hacen falta las tasaciones: no para decidir cuánto verde queremos, sino para saber cuánto cuesta la transformación y cómo se respetan los derechos existentes.

Señora alcaldesa, publique las tasaciones.

Después, los almerienses sabremos cuánto cuesta el verde que quiere para Almería.