El arranque del ciclo hortofrutícola en la provincia de Almería vuelve a estar empañado por la severa incertidumbre que genera la falta de recursos hídricos. Las interrupciones intermitentes del suministro en diversos puntos del territorio provincial condicionan desde los primeros días el trabajo de los agricultores, mientras las comunidades de regantes afrontan un nuevo año agrario sin disponer de las aportaciones necesarias para desarrollar sus cultivos con absoluta garantía. Ante este escenario, la organización COAG reclama a las administraciones acelerar los proyectos hidráulicos pendientes, fijando un calendario claro que transforme los anuncios de inversión en agua real a pie de finca y supere los habituales bloqueos burocráticos.
La problemática actual sobrepasa la simple ausencia de precipitaciones y evidencia un déficit de carácter estructural. Durante décadas, la actividad agraria ha dependido del uso intensivo de unas masas de agua subterránea que requieren una pronta recuperación. La paulatina pérdida de calidad de estos acuíferos sitúa a las explotaciones ante un complejo dilema técnico: emplear caudales con mayor concentración salina asumiendo riesgos en la producción, o recortar la dotación de riego comprometiendo la cosecha final. Desde la organización agraria recuerdan al respecto que “seguimos dependiendo de unos acuíferos que tenemos que recuperar, pero no estamos poniendo a disposición de los regantes, con la rapidez necesaria, los recursos alternativos que deberían permitir esa recuperación”.
Aunque la provincia de
Almería cuenta con un parque de plantas desalinizadoras significativo, la tramitación de las ampliaciones previas avanza con una lentitud descompasada respecto a las necesidades del campo. En el Campo de
Dalías, la ampliación de la desaladora de Balerma recibió luz verde en verano de 2025, pero sus nuevos caudales aún no están a disposición del regadío, a lo que se suma la urgente necesidad de construir una gran balsa reguladora que otorgue al sistema una autonomía de almacenamiento de hasta dos días y medio. Por su parte, la planta de
Carboneras mantiene pendientes actuaciones clave para alcanzar los 51 hectómetros cúbicos previstos, mientras que en comarcas como
Níjar la presión sobre los recursos desemboca en cortes de agua para el riego durante varios días a la semana.
El retraso acumulado en la zona del Bajo Almanzora expone de manera nítida los cuellos de botella administrativos que arrastra la provincia. La instalación del Bajo Almanzora I, ubicada en el término de
Cuevas del Almanzora, permanece fuera de servicio desde las riadas acontecidas en septiembre de 2012. Tras catorce años de inactividad, las obras de reconstrucción arrancaron a finales de 2025 y el calendario previsto sitúa su operatividad completa en 2029, confiando en activar un primer bastidor en la primavera de 2027. Este dilatado proceso administrativo ralentiza la solución definitiva a las demandas de los regantes, quienes exigen avanzar simultáneamente en la tramitación del proyecto Bajo Almanzora II y buscar alternativas estables para el sistema de
Níjar.
El aprovechamiento de las aguas regeneradas en las depuradoras urbanas representa otro pilar clave para aliviar la sobreexplotación del subsuelo. No obstante, disponer de aguas residuales tratadas no equivale a su aprovechamiento inmediato en el campo si faltan las conexiones correspondientes. En el municipio de
El Ejido, los trabajos en la estación depuradora concluyeron en 2024, pero la red de distribución hacia las comunidades agrícolas continuaba ultimándose en la primavera de 2026. Del mismo modo, se mantiene en tramitación el expediente para integrar las aguas de la depuradora de El Bobar en los regadíos del Bajo Andarax y los terrenos agrícolas del entorno de la ciudad de
Almería.
A nivel institucional, la
Junta de Andalucía ha situado la política hídrica entre sus prioridades de gestión, contabilizando inversiones superiores a los 2.000 millones de euros desde 2019 en obras hidráulicas, acondicionamiento de cauces y modernización de regadíos en el ámbito autonómico. La clave ahora reside en que esa aportación de fondos presupuestarios cristalice en agua efectivamente utilizable en las parcelas. Para ello, el sector exige un mayor entendimiento entre el Gobierno de España, la
Junta de Andalucía y los ayuntamientos, estableciendo una agenda pública con plazos vinculantes y mecanismos periódicos de control sobre la ejecución de los proyectos.
Con la intención de abordar de manera integral toda esta problemática, COAG reunirá al sector el próximo jueves 15 de octubre en su Jornada Provincial del Agua, que se celebrará en la Estación Experimental de
Cajamar Las Palmerillas, en
El Ejido. La cita congregará a representantes de las distintas administraciones, personal técnico y comunidades de regantes para debatir sobre la revisión del Plan Hidrológico, las concesiones y derechos de riego, así como las opciones reales de las aguas regeneradas en el campo.
Desde la organización representativa enfatizan que el comienzo de cada año agrícola no puede convertirse en una prueba de resistencia constante para las explotaciones. En palabras de sus responsables, “el arranque de campaña no puede volver a ser un ejercicio de resistencia para las comunidades de regantes. Si queremos preservar el modelo hortofrutícola almeriense y, al mismo tiempo, recuperar nuestros acuíferos, necesitamos que el agua desalada y regenerada dejen de ser una promesa y se convierta en un recurso ordinario, disponible y garantizado para el agricultor”.