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Humanismo cristiano 

Humanismo cristiano 
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Por Rafael Leopoldo Aguilera
martes 3 de noviembre de 2026, 13:36h
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Atendiendo a las circunstancias personales y profesionales he asistido con gozo a algunas de las actividades y actos organizados por la Asociación Privada de Fieles Providentia con motivo del I Congreso Internacional Joseph Ratzinger entre la capital almeriense en el MUREC y Catedral, El Ejido y Benahadux, con el título “Un Papa para la historia de la Iglesia y del mundo.” 

Las ponencias pronunciadas y sermones en las Eucaristías celebradas y llevadas a cabo en la S. y A. I. Catedral de la Encarnación han sido momentos para poder profundizar, aún más, sobre el legado teológico y vivencial de la persona, sacerdote, obispo y Papa Benedicto XVI. 

En noviembre de 1986 me regalaron el libro "Informe sobre la fe" del entonces Cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ofrecía acertadamente un diagnóstico claro, sincero y riguroso sobre la crisis de fe y la situación doctrinal de la Iglesia católica tras el Concilio Vaticano II.

En las hermandades y cofradías, incluso en la vida parroquial, vivimos de primera mano esos años 70 y 80 del siglo pasado en el que se produce una situación no cómoda, incluso en las clases de religión se percibía enfoques disociaciones pastorales entre diferentes círculos religiosos a los que acudíamos en esos años de forma regular y continua. 

Se discernía, entre bastidores, que era una consecuencia de un mal definido espíritu del Concilio Vaticano II. Algunas películas de cine proyectaban con sensibilidad cinematográfica para evitar la censura, no tanto civil como la eclesiástica, la realidad cívico-religiosa por la que estábamos atravesando, al negar a Dios en la vida pública, en nuestro entorno profesional, a pie de calle: “Se armó el belén”.

La conferencia de Jaime Mayor Oreja, presidente de la Fundación NEOS, fue muy aclaratoria, concreta y concisa, respecto al posicionamiento que debe de tener el cristiano en el mundo actual, especialmente en España y Europa, alejándonos de la actitud pasiva, del cristianismo sin compromiso, fácil, a la carta, siendo esta una conducta que no está en sintonía con el pensamiento de Dios ni de nuestra amada Iglesia Católica.

En estos momentos de la subcultura woke, relativismo, materialismo, anticatolicidad, antieclesialidad, no podemos ponernos de lado viendo pasar la vida sin el compromiso adquirido en el bautismo y confirmado en los Sacramentos de transmitir los valores de nuestros mártires que vencieron con la sangre del Cordero y con la palabra del testimonio que dieron, pues no amaron tanto la vida que temieran la muerte y ahora viven eternamente por la victoria, el poder y el reino de Dios. 

“Una verdad incómoda” contra el silencio y la mentira, la exposición de Jaime Mayor Oreja dejó testimonio de lo descrito en su último libro en concordancia con los valores del humanismo cristiano, sintonía entre fe y razón, que Benedicto XVI exhortaba en sus escritos y discursos para recuperar la coherencia en la vida cristiana como hijos de Dios de los que ejercen la gobernanza del bien común y la gestión pública de los intereses generales de la sociedad. 

Que María, Madre de la Iglesia, que fue proclamada en el Concilio Vaticano II, vestida de luto de negro ruan en estos días previos a la llegada del Adviento, nos enseñe a mostrar a Jesús en todas nuestras acciones como lo hacemos con bellísima unción durante la Semana Santa. Paz y Bien.