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Màxim, ¿cómo crees que me recordará la historia?
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Màxim, ¿cómo crees que me recordará la historia?

Por Antonio Felipe Rubio
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afelipeafelipecom/7/7/15
lunes 25 de mayo de 2026, 12:09h
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Corrían los días de junio de 2018. Pedro Sánchez, ligeramente repantingado en un cómodo sillón, inició la perorata del por qué un ministro tendría que dimitir al hacerse pública una irregularidad con Hacienda. Supongo que, apelando a la transparencia, la integridad y la responsabilidad, Pedro Sánchez justificaría la inconveniencia de que Màxim se mantuviese en un consejo de ministros codeándose con tan altos dignatarios: José Luis Ábalos, Carmen Calvo, Dolores Delgado, María Jesús Montero, Fernado Grande Marlaska… Es decir, lo más eximio, conspicuo y próvido que jamás gobierno alguno conoció.

No tengo el gusto; pero supongo a Màxim un hombre culto, educado y, cuando menos, con el suficiente sentido del ridículo y el alipori que te produce la insensatez de un interlocutor que derrocha hipocresía y se relame con su egocentrismo.

El Adonis de La Moncloa, tras un infumable alegato de la probidad que él presume, se yergue con una pandiculación propia del “aquí está el puto amo” … y va y lo despide del Consejo de Ministros. Así, después de una semana, Màxim ejemplifica lo que ha de ser un gobierno inmaculado; o sea, libre de irregularidades, mentiras, corruptelas. Igualico, igualico a lo que hemos venido conociendo del sanchismo hasta la fecha.

Para distender la reunión, Pedro Sánchez concede el honor y privilegio que rara vez un prócer de tal enjundia brinda a los mortales: opinar de Él. Sin más, Pedro Sánchez se dirige al fulminado, y le pregunta: Màxim, ¿cómo crees que me recordará la historia? No alcanzo a entender lo que pasaría por la cabeza de alguien que te da matarile político y, encima, te pide una opinión con esa ofensiva petulancia. Desconozco la respuesta de Màxim Huerta, pero de una cosa sí estoy seguro: hoy habría que hacerle la misma pregunta.

Pedro Sánchez ha cometido el error propio de los aspirantes a prohombres sin fronteras. Su ambición por el poder litiga con su enorme egocentrismo. Pretende trascender como líder de la “Alianza de Civilizaciones”; civilizaciones bajo dictaduras y narcodictaduras, que Zapatero ha defendido y Sánchez ha saludado complaciente y coadyuvante en las presuntas corrupciones.

Rosa Díez sintetizó como nadie: “Zapatero es el tumor y Sánchez la metástasis”. Zapatero, al igual que Sánchez con Màxim, tuvo un momento revelador de sus aviesas intenciones. ZP mantuvo una entrevista en TV con Iñaki Gabilondo y, al final, un micrófono registró la famosa frase: “Hay que mantener la tensión”. Y esa tensión supuso la pócima que sigue emponzoñando la sociedad.

La mordacidad de Alfonso Guerra sufrió un gatillazo con Zapatero. La apariencia de borreguito de Norit condujo al ingenioso Alfonso a llamarle “Bambi”. Nada más lejos. Zapatero, como buen precursor de Sánchez en la maldad, antepuso sus intereses electoralistas a los intereses generales de España. Tuvo la certeza de que en 2008 nos arrollaba la Gran Recesión, y España no quedaba al margen. Ralentizó y obvió cualquier medida que paliase los nefastos efectos sobre la economía y la sociedad. Zapatero ocultó la crisis por sus bastardos intereses. Sus ministros acusaban de malafollás, agoreros y cenizos a quienes urgiesen acciones que, después, dirimieron en recortes y sufrimiento para empresas, trabajadores, pensionistas, familias… y aún seguimos sin levantar cabeza.

Zapatero jamás se retiró sólo a contar nubes. Visionando las algodonosas pareidolias se adentró en la borrasca del Catatumbo (Venezuela)… y la tormenta se ha desatado sobre él y el sanchismo.

¿Qué opinará la historia sobre Zapatero y Sánchez? Hoy, Màxim tiene una magnífica entrevista. Si Pedro Sánchez le invitó a opinar sobre él, esa invitación y el privilegio otorgado por el primate habría de prevalecer en el tiempo. Desde luego, la opinión tendría -cómo decirlo- sus matices. Es posible que no conozcamos la opinión actual de Màxim sobre Sánchez y el sanchismo, pero estoy persuadido de que la historia ya tiene escrito el primer episodio de cómo se recordará a José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez-Pérez Castejón.

Antonio Felipe Rubio

Periodista