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Déjala, Paco, déjala

jueves 23 de agosto de 2018, 19:58h

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Como les avanzaba en el anterior artículo, quería contarles una conversación playera que escuché a un grupo de hombres de esos que parecen dispuestos a impartir doctrina sin más argumento -probablemente- que el volumen de su voz.

Uno de ellos, que por razón de su sexo estoy convencido de que no estaba a punto de dar a luz trillizos, aunque su perfil hubiera inducido a pensar lo contrario, hablaba a los otros dos -con aspecto similar, incluso en la despejada frente que les brillaba incluso bajo la sombrilla- que él ya se lo decía a Paco, “que la dejes, macho, que la dejes... no va la tía y le regala una tele de plasma para su cumpleaños... 2.000 euros que se ha gastado... y se lo he dicho yo, Paco, que si no gana ni un céntimo porque la tía está paro desde hace dos años, y la está manteniendo él, que cómo le va a regalar ella nada, que el que paga es él, y la tele.. coño, la tele la quiere para ver el Sálvame, que la tía es que no sale ni para buscar trabajo... que la dejes Paco, que la dejes... ¿no es tuya la casa? ¡pues a la puta calle o que trabaje, que meta dinero en casa!”

En fin, que los otros dos le daban la razón asintiendo con lo que tienen encima de los hombros, y que tiene una ranura por la que introducir alcohol y tabaco.

¿O no? ¡Ay, perdón! No era eso exactamente lo que pasó ese día. El sol debió irritar mi neurona -que siempre anda a la gresca consigo misma- y lo he liado todo.

En realidad eran tres mujeres que... bueno, si entro en detalles físicos y estéticos, igual soy acusado de machista, así que obviaremos esa parte que tampoco es esencial, y vayamos a la parte discursiva, a la parte argumental.

Habla la señora de una amiga, a la que aconsejaba separarse de su pareja porque llevaba dos años en el paro, y ella era por tanto la única que contribuía económicamente; aseguraba también que no se tomara como un regalo la televisión con la que quiso agradarla en su cumpleaños, porque en realidad él la quería para ver el fútbol, porque si la quisiera de verdad, ya tendría trabajo. Una y otra vez, la ponente insistía en que “si el tío no trabaja... ¡puerta, que para eso la casa es tuya!”

Después de escuchar todo esto -y quizá de ahí mi aturullamiento inicial- no supe si estas mujeres eran una perfectas feministas, o unas perfectas machistas.

Mientras divagaba sobre esa cuestión me llegó por whatssapp una noticia de la que quiero hacerles partícipes, ya que lo mencionaba en mi artículo anterior. Se trata de que hay un colegio en un pueblo sevillano llamado Peñaflor, en el que su alcalde comunista se niega a cambiar el nombre del colegio público de la Junta de Andalucía gobernada por el PSOE, a pesar de que homenajea al instigador del asesinato de Blas Infante; pues bien, recordarán que dos paisanos de Almería lo comentaban en un bar en el que desayuné, y lo hacían poniendo el acento en que si hubiese sido un alcalde del PP o la Junta la gobernara el PP... menudo follón habría con eso. Me alegra comunicarles que -al menos así se ha anunciado- el centro escolar cambiará de nombre, dando cumplimiento a la Ley que impide homenajear a criminales.

Y permítanme que por último, muestre desde aquí mi solidaridad con el PSOE y con IU, algunas de cuyas sedes en Almería han sido atacadas por fascistoides nostálgicos del franquismo. Si no quieren que saquen a Franco del Valle, vale... ahí están las leyes, pero con su comportamiento están demostrando que, efectivamente, aún queda mucho por hacer para inculcar la democracia en algunas mentes.