La comida que reciben los pacientes ingresados en el Hospital Universitario Poniente de Almería llega a un momento decisivo. Mientras el Servicio Andaluz de Salud prepara la adjudicación de un nuevo contrato para gestionar la alimentación de pacientes y personal autorizado, además de las cafeterías y máquinas vending del centro, los datos oficiales de satisfacción disponibles muestran un retroceso en la valoración de los menús durante 2024.
El indicador específico que utiliza el Hospital Universitario Poniente para medir la satisfacción con la alimentación, denominado ESH_ALIM_HUP, pasó del 54,1% en 2023 al 50,5% en 2024. Son 3,6 puntos porcentuales menos en un solo año.
La caída no se limita a un mes concreto. El primer trimestre de 2024 todavía presenta resultados elevados, con un 57,97% de satisfacción positiva ponderada, pero entre abril y diciembre el indicador se sitúa, en conjunto, en torno al 45,2%. El peor dato de toda la serie aportada corresponde a junio de 2024, con apenas un 32,6%.
Y hay una segunda circunstancia que hace que estos datos sean todavía más interesantes: precisamente a partir de abril de 2024 se produce un desplome extraordinario del número de encuestas contabilizadas. En apenas un mes, el volumen pasa de varios cientos de cuestionarios mensuales a poco más de un centenar y termina el año con apenas 54.
El resultado es una fotografía que merece ser analizada con cuidado. La satisfacción empeora, pero al mismo tiempo cambia radicalmente el tamaño de la muestra sobre la que se obtiene esa fotografía.
11 millones de euros para cinco años
El contexto convierte los datos en una cuestión de actualidad. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía autorizó el pasado 22 de julio el expediente de gasto para contratar el servicio de alimentación a pacientes y personal autorizado del Hospital Universitario Poniente, junto con la concesión de los servicios de cafetería y máquinas vending, por 11.213.363,23 euros, IVA incluido.
La licitación, publicada en agosto de 2026, contempla un presupuesto base de 10.193.966,57 euros sin impuestos y un valor estimado de 12.232.759,88 euros, con una duración de 60 meses, es decir, cinco años. El plazo de presentación de ofertas está fijado para el 7 de septiembre de 2026.
No se trata, por tanto, de un servicio menor dentro de la actividad hospitalaria. El nuevo contrato pretende garantizar durante cinco años la alimentación de los pacientes ingresados y de personal autorizado, además de regular los servicios de cafetería y vending.
Y el volumen previsto es considerable.
Según la documentación del contrato, el Hospital estima anualmente 80.890 desayunos, 89.212 comidas, 80.204 meriendas y 82.906 cenas para pacientes, además de 85.174 dietas completas.
Solo las cuatro comidas ordinarias suman 333.212 servicios de alimentación al año. Si se toma como referencia el conjunto de las dietas completas previstas, el volumen alcanza una dimensión todavía mayor.
Es comida que llega diariamente a las habitaciones de un hospital en el que la alimentación no es un elemento puramente hostelero. Para una persona ingresada, especialmente cuando la estancia se prolonga o existe una patología que obliga a seguir una dieta concreta, la comida forma parte de la propia experiencia asistencial.
El Hospital tiene un termómetro específico para la comida
El dato más relevante de la documentación analizada es que el Hospital Universitario Poniente no se limita a preguntar genéricamente si los pacientes están satisfechos con su estancia.
Dispone de un indicador específico denominado ESH_ALIM_HUP: Indicador de Satisfacción de Pacientes de Hospitalización con el Servicio de Alimentación.
El sistema parte de un registro histórico de encuestas realizadas a pacientes y usuarios de las distintas unidades de hospitalización. El cuestionario utiliza el modelo SERVQUAL/IESA, con una escala Likert de cinco posiciones, desde «muy mal» hasta «muy bien».
Entre las preguntas relacionadas directamente con la alimentación figuran cuestiones como: «¿Qué le parece a Usted la comida del hospital?» o «Valore el Servicio de Comidas».
El indicador considera como valoración positiva exclusivamente las respuestas «Muy buena» y «Buena».
Esto es importante porque el porcentaje que aparece en la documentación no representa una media de todas las respuestas.
El Hospital elimina las respuestas de «No respuesta» y calcula el porcentaje positivo únicamente sobre quienes sí han valorado la comida.
Por ejemplo, un 50,5% de ESH_ALIM_HUP no significa que el 50,5% de todos los pacientes ingresados esté satisfecho con la comida. Significa que, entre las personas que respondieron válidamente a esa cuestión, el 50,5% la calificó como buena o muy buena.
La diferencia no es semántica. Es estadística y considerable.
2023: 8.369 encuestas y un 54,1% de valoración positiva
La serie facilitada para el análisis contiene los resultados mensuales de 2023 y 2024.
En 2023 se contabilizaron 8.369 encuestas. De ellas, 2.343 respuestas fueron válidas para valorar la comida y 6.026 quedaron registradas como no respuesta.
Entre las respuestas válidas, 1.267 calificaron la comida como buena o muy buena.
El resultado global ponderado del año fue del 54,1% de valoraciones positivas.
La evolución mensual ya mostraba oscilaciones importantes. El indicador llegó al 59,7% en julio, mientras que en agosto descendió hasta el 46,7%.
No había, por tanto, una línea ascendente o descendente perfectamente estable. La percepción de los pacientes fluctuaba de forma significativa de un mes a otro.
Pero la situación cambia con claridad en 2024.
2024: el año en que la satisfacción cae y las encuestas se hunden
Durante los tres primeros meses de 2024 los datos todavía se mantienen en niveles relativamente elevados:
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Enero: 55,7%
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Febrero: 60,6%
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Marzo: 56,9%
Febrero alcanza, de hecho, el valor más alto de toda la serie analizada: 60,6%.
A partir de abril comienza otra historia.
El indicador pasa al 50,5% y continúa con un 53,3% en mayo. En junio llega el desplome: 32,6%.
Es el peor resultado de todos los meses incluidos en la serie.
Julio mejora ligeramente, pero continúa en niveles bajos, con un 42,7%. Agosto alcanza el 46,8%; septiembre baja al 41,2%; octubre queda en el 44%; noviembre recupera algo de terreno hasta el 51,9%, para volver a caer en diciembre al 41,7%.
La secuencia completa de la segunda mitad del año es especialmente significativa:
32,6% → 42,7% → 46,8% → 41,2% → 44,0% → 51,9% → 41,7%.
No es una caída puntual. Son siete meses en los que el indicador se mueve mayoritariamente por debajo del 50%.
Hay muchas menos encuestas
Pero cualquier análisis serio tiene que detenerse aquí.
En 2023 se contabilizaron 8.369 encuestas.
En 2024 fueron solamente 2.717.
La reducción es del 67,5%.
Y lo más llamativo es que no se produce progresivamente.
En enero de 2024 aparecen 596 encuestas; en febrero, 711; y en marzo, 593. Son cifras perfectamente comparables con las del año anterior.
Después llega abril: 119 encuestas.
En mayo son 98; en junio, 101; en julio, 80; en agosto, 87; en septiembre, 80; en octubre, 104; en noviembre, 94, y en diciembre apenas 54.
Es decir, la serie cambia de dimensión justo a partir de abril de 2024.
La documentación facilitada establece que las encuestas pueden realizarse mediante SMS a usuarios dados de alta, terminales táctiles de la aplicación RateNow distribuidos por las plantas, formularios en papel u otros sistemas disponibles en el hospital.
Sin embargo, con la documentación analizada no puede determinarse la causa del brusco descenso del número de cuestionarios a partir de abril de 2024.
No sería riguroso atribuirlo a un cambio tecnológico, a una modificación del sistema de recogida, a una menor participación de los pacientes o a cualquier otra causa sin documentación que lo confirme.
Lo que sí puede afirmarse es que el cambio existe y es extraordinariamente acusado.
Menos respuestas
Hay además una paradoja interesante.
Aunque el número total de encuestas se desploma, también disminuye el porcentaje de «No respuesta».
En 2023, las 6.026 no respuestas suponían aproximadamente el 72% de todas las encuestas.
En 2024 fueron 1.474 sobre 2.717, alrededor del 54,3%.
Es decir, proporcionalmente hay menos no respuestas.
Pero el problema es que el número total de cuestionarios también ha caído tanto que las respuestas válidas pasan de 2.343 en 2023 a 1.243 en 2024.
Son 1.100 respuestas válidas menos, una reducción cercana al 47%.
La conclusión correcta no es que la encuesta de 2024 carezca de valor. El sistema sigue proporcionando información sobre quienes respondieron.
La conclusión es otra: hay que tener mucha más precaución al comparar los meses de 2024 con los de 2023 y, especialmente, al interpretar los últimos meses de la serie.
En diciembre de 2023 hubo 785 encuestas y 241 valoraciones válidas. En diciembre de 2024, 54 encuestas y solo 48 valoraciones válidas.
El 55,6% de diciembre de 2023 y el 41,7% de diciembre de 2024 no descansan sobre bases muestrales comparables.
La opinión de quienes respondieron
Una vez hecha esa advertencia, hay una tendencia que permanece.
En 2023, el 54,1% de las respuestas válidas fueron buenas o muy buenas.
En 2024 fueron el 50,5%.
Pero la composición de las respuestas también cambia.
En 2023, aproximadamente el 38,5% de las respuestas válidas fueron «Muy buena» y el 15,6% «Buena». En conjunto, las positivas alcanzaron el 54,1%.
En 2024, las «Muy buenas» bajaron hasta aproximadamente el 30,1%, mientras que las «Buenas» representaron el 20,4%.
Es decir, la valoración positiva total se reduce, pero lo hace especialmente por el descenso de quienes consideran la comida muy buena.
También aumenta el peso relativo de las valoraciones negativas.
Las respuestas «Mala» y «Muy mala» representaron conjuntamente aproximadamente el 30,6% de las respuestas válidas de 2024, frente a alrededor del 30,6%