El calor asfixiante que viene apretando en el arranque de septiembre tiene los días contados. Un sistema de bajas presiones localizado en el noroeste del continente europeo se aproxima al sur peninsular y provocará una importante mudanza meteorológica en Almería. La inestabilidad comenzará a apreciarse este miércoles con el aumento de la cobertura nubosa y el desplome paulatino de los mercurios, dando paso a un escenario sensiblemente más fresco y con presencia de agua tras las jornadas de bochorno intenso.
Las proyecciones oficiales avanzan que los primeros amagos de lluvia harán su aparición a mitad de semana en las zonas montañosas de la zona oriental. No obstante, el momento crítico de este episodio se desplazará al jueves, jornada en la que los chubascos acompañados de aparato eléctrico ganarán terreno y afectarán de lleno al franja marítima del mar de Alborán, salpicando con fuerza las áreas costeras de Cádiz, Málaga, Granada y la provincia de
Almería.
Este giro de los acontecimientos meteorológicos vendrá impulsado por la entrada de una vaguada respaldada por corrientes de poniente, un factor determinante para aminorar los picos térmicos. Tras arrancar la semana bordeando la barrera de los 40 grados en zonas del Guadalquivir, el desplome térmico rozará los cinco grados de media, estabilizando los registros en torno a los 35 grados. Pese a este respiro, los valores continuarán situándose por encima de las marcas habituales para estas fechas.
El refrescamiento y el viento asociado mantendrán cierta presencia durante el jueves 10 de septiembre, aunque perdiendo fuerza progresivamente. De cara al fin de semana, la masa de aire inestable comenzará a retirarse dejando cielos abiertos e impulsando de nuevo los termómetros entre el viernes y el sábado, si bien la subida no llegará a replicar los picos extremos registrados en las primeras horas de la semana.