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El repunte del IPC al 3% por la energía encarece los costes de producción en el campo almeriense
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El repunte del IPC al 3% por la energía encarece los costes de producción en el campo almeriense

La subida de la luz y los carburantes eleva el peso del bloque energético hasta casi el 24 por ciento en las explotaciones agrícolas de la provincia en pleno inicio de campaña

domingo 20 de septiembre de 2026, 06:00h
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El incremento del Índice de Precios de Consumo (IPC) registrado en septiembre, que escaló hasta el 3 por ciento tras la revisión definitiva del indicador, ha encendido nuevamente las alarmas en el sector agroalimentario de la provincia de Almería. La subida interanual de los precios, empujada principalmente por el encarecimiento de la energía y los carburantes, impacta de lleno en la estructura de costes de las explotaciones agrícolas locales, donde el bloque energético ya supone hasta el 24 por ciento del coste total de producción en los modelos de invernadero tecnificado.

El indicador adelantado reflejó en un primer momento una tasa del 2,9 por ciento anual en septiembre de 2025, dos décimas por encima del 2,7 por ciento anotado en agosto. Sin embargo, la revisión posterior confirmó el repunte en el 3 por ciento interanual, lo que supone la cifra más alta desde el pasado mes de febrero y consolida cuatro meses consecutivos de incrementos desde el mínimo marcado en mayo. Por su parte, la inflación subyacente también se corrigió una décima al alza respecto al dato inicial, situándose en el 2,4 por ciento, el mismo nivel que el mes anterior.
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El IPC al 3% afecta los costos de producción en el campo almeriense, especialmente por la energía.


El grupo del transporte fue uno de los principales motores del repunte del IPC a nivel general, con un aumento de su tasa anual de un punto, hasta llegar al 2,2 por ciento, debido a que el abaratamiento de los carburantes y lubricantes para vehículos fue menor que en el mismo periodo del año anterior. Asimismo, el grupo de la vivienda registró un incremento de 1,1 puntos en su tasa anual, alcanzando el 7,1 por ciento, impulsado igualmente por un descenso de los precios de la electricidad de menor intensidad que el registrado en septiembre de 2024.
Los alimentos mantuvieron también un comportamiento al alza con una subida general del 2,4 por ciento mensual, destacando incrementos significativos en productos básicos como el café, que subió un 19,9 por ciento, los huevos, un 17,9 por ciento, y la carne de vacuno, un 16,5 por ciento. En términos mensuales generales, los precios registraron un descenso del 0,4 por ciento impulsados por la caída del sector de ocio y cultura tras la finalización del periodo estival.

Esta evolución del bloque energético adquiere una trascendencia directa en la economía de la provincia de Almería, que alberga 33.000 hectáreas de invernadero estable y que en la campaña 2024/2025 ha alcanzado las 62.743 hectáreas cultivadas mediante la técnica del doble ciclo, alcanzando un volumen de exportaciones por valor de 3.716 millones de euros, lo que representó un incremento del 14 por ciento. La estructura de costes del modelo almeriense revela la alta exposición de estas explotaciones a los insumos energéticos.
Las semillas se mantienen como el gasto principal al representar el 20 por ciento del total, mientras que la energía oscila de forma generalizada entre el 10 y el 11 por ciento. Sin embargo, las variaciones según la tipología de las infraestructuras son sustanciales, dado que en las estructuras tradicionales de raspa y amagado el coste energético ronda el 4 por ciento, mientras que en las instalaciones de tipo multitúnel alcanza entre el 12 y el 15 por ciento debido al consumo eléctrico continuado para la calefacción por caldera.

Al consumo de electricidad se le suma el gasto en gasoil, el transporte hasta las cooperativas y la extracción y bombeo de agua para el riego. El coste del agua de riego ha experimentado incrementos de hasta un 300 por ciento derivados directamente del aumento de los costes energéticos para su extracción y distribución. A esta situación se añade el incremento en los materiales de construcción para la puesta en marcha de nuevas fincas, cuyo coste se ha multiplicado hasta situar la construcción de la estructura económica básica en torno a los 12 euros por metro cuadrado. Con todos estos factores consolidados, el bloque energético global que abarca electricidad, gasoil, bombeo de agua y transporte alcanza entre el 20 y el 24 por ciento del presupuesto operativo en las explotaciones del Poniente que operan con doble ciclo y cuentan con equipamiento de ventilación, calefacción de apoyo y fertirriego.

El repunte de la factura energética ha coincidido de forma crítica con las labores agrícolas del mes de septiembre, un periodo marcado por un fenómeno de domo de calor sobre la Península Ibérica y previsiones climáticas de temperaturas por encima de la media. Este contexto ambiental ha obligado a un mayor uso de ventilación cenital, más blanqueo de las cubiertas y un incremento del consumo de agua y energía para las motobombas en una fase decisiva para el enraizamiento de los cultivos de pimiento y tomate de otoño.

En el plano tarifario, el mercado eléctrico registró dinámicas de fuerte oscilación durante el mes de septiembre, alcanzando el día 8 un precio medio de 76,37 euros por megavatio hora, lo que duplicó la cifra registrada el domingo previo. La media mensual de la electricidad se fijó en 0,137 euros por kilovatio hora, con un pico de 0,380 euros por kilovatio hora durante la jornada del 9 de septiembre a las 21:00 horas.
Durante la primera quincena del mes, la tarifa regulada acumuló una subida del 30,5 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, situándose en niveles comparables a los del otoño de 2022. Al cierre del mes, el precio de la electricidad se encareció un 20,2 por ciento interanual y el gas natural aumentó un 23,8 por ciento, lo que se tradujo en que la factura media del hogar sufriera un incremento del 15 por ciento respecto a septiembre de 2024.

Desde el Ministerio de Economía de España atribuyen este comportamiento de los precios a un efecto base en los carburantes y la electricidad, remarcando que la tasa subyacente se mantiene dentro de una trayectoria de moderación progresiva orientada al objetivo marco del 2 por ciento fijado por el Banco Central Europeo. Pese a este análisis, en la agricultura de la provincia de Almería, que cuenta actualmente con 500 expedientes de modernización pendientes y una presencia destacada de jóvenes agricultores en proceso de incorporación, la evolución del IPC energético incide directamente en la rentabilidad de las explotaciones y amenaza con reducir la ventaja competitiva en eficiencia energética que el campo almeriense mantiene respecto a la producción en invernadero de Países Bajos.
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