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El conciero de Lepanto en fotos

El conciero de Lepanto en fotos
(Foto: JA HOLGADO)

La banda almeriense presentó su disco conceptual contando con otros cantantes de grupos locales como Roi y Fumangie y con la apertura de los cordobeses Los Primos Chicos

sábado 10 de octubre de 2026, 19:37h
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El Teatro Apolo volvió a convertirse anoche en punto de encuentro para la música independiente con una noche protagonizada por dos bandas que, desde caminos distintos, comparten la inquietud por explorar sus propios sonidos. Los almerienses Lepanto presentaron ‘Daruma’, su nuevo y conceptual trabajo discográfico, en una cita que contó con los cordobeses Los Primos Chicos como invitados y que dejó a las claras, por ambas partes, que siempre hay alternativas de calidad a los mismos nombres de siempre, sea cual sea el estilo musical. Todo ello en el marco de la programación de otoño puesta en marcha por el Área de Cultura, Educación, Museos y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería. 

La formación almeriense, integrada por Manu Carmona, Ángel Peñalver y Juanra Fernández, llegaba al escenario con el propósito de mostrar una nueva etapa creativa. ‘Daruma’ representa el trabajo más definido y ambicioso de su trayectoria, una propuesta en la que el pop, el rock, las resonancias de los años sesenta y la new wave se entrelazan con una mirada contemporánea y una marcada dimensión conceptual.

El álbum toma su nombre del tradicional amuleto japonés asociado a la perseverancia, la constancia y la consecución de objetivos. Tiene solo un ojo y el segundo se le pinta solo cuando ya se ha conseguido, para posteriormente quemarlo en una hoguera que permite volver a empezar con el siguiente. La inspiración nació de un viaje de Ángel Peñalver a Japón, una experiencia que terminó convirtiéndose en el hilo conductor de un disco donde confluyen vivencias personales, referencias a la cultura nipona y diferentes paisajes emocionales y con esa misma intencionalidad interpretaron el disco de principio a fin, en su orden original como buen proceso conceptual. 

Esa secuencia lógica no evitó que hubiera sorpresas ya que Lepanto llevó a gala esa apuesta por los proyectos menos conocidos pero rebosantes de ilusión, calidad y trabajo invitando a cantar a otros dos vocalistas de bandas almerienses como fueron Pepe de los extintos Roi, y Juan Diego de Fumangie, que hicieron volar aún más los temas ‘Yo soy aquel’ –versión de Raphael- y ‘El final’ al inicio de los bises, respectivamente. 

Tras la intro de ‘Hanami’ comenzaría un viaje que continuó con la rockera ‘Siento’, la atmósfera inicial y disco final de ‘América’, la transición instrumental de ‘Cuatro’, el punto sesentero de ‘Me preocupa’ o la influencia entre Ronaldos y Los Rodríguez de ‘Sí’. Antes de la versión de Raphael también brillarían ‘Estocolmo’ y ese falsete imposible o ‘5 y 10’, dedicada a esas ‘amistades’ que más que conversar y compartir solo hacen monólogos. 

En el tramo final, el rollo sureño de ‘Tornado’ acabó con un fantástico solo de Peñalver, ‘Yakuza’ reivindicó a la escena alternativa frente “siempre los mismos” y ‘Daruma’ puso el primer cierre como un homenaje paterno, quedando para los bises la espacial y mencionada ‘El final’ y el rock and roll de ‘San Martín’, uno de los primeros éxitos del grupo.

Los Primos Chicos, gran sorpresa desde Córdoba

Antes de que Lepanto desplegara ese universo, los cordobeses Los Primos Chicos fueron los encargados de abrir la velada. Eduardo, Antonio e Israel, unidos musicalmente desde 2020 después de compartir una etapa anterior en Casasola, han construido un proyecto de rock alternativo que ha ido dejando atrás sus primeras experiencias de experimentación para recuperar un sonido directo, contundente y lleno de dinámicas. 

La primera canción, un homenaje a Jesús Quintero en ‘El Loco de la Colina’ abrió la decena de temas de una actuación de lo más provechosa. La más melódica ‘Flor del naranjo’ y el rock contemporizado de ‘Flor del naranjo’ dieron paso a la furiosa e irónica ‘Pvtomacho’, con ligeros tintes de surf incluidos. 

‘Samana’, dedicada “al amor bien”, y las hechuras hímnicas de ‘Radical’ sirvieron para cruzar el ecuador de un concierto que creció de manera imparable hasta el final. El aire post punk y ochentero de ‘Cómo ser un estoico’, la mezcla entre la canción melódica italiana de los setenta y la coda de rock por rumbas de ‘Las piedras del puente romano’ subieron el nivel de manera considerable, para cerrar con el rock potente de ‘H de amor’ y la jovial y hooliganera ‘Niño de 30 años’. 

 

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