Una intervención de alta tensión iniciada en la provincia de Almería se saldó con dos hombres arrestados en territorio granadino tras una arriesgada fuga por carretera, una embestida física a un efectivo de la Guardia Civil y cuantiosos desperfectos en el material policial. Los sucesos comenzaron a finales del pasado domingo en el municipio de El Ejido, cuando una patrulla detectó un turismo que circulaba de forma anómala, a elevada velocidad y realizando maniobras de extremo peligro que obligaron a otros usuarios a realizar maniobras evasivas para esquivar una colisión.
A pesar de las constantes indicaciones acústicas y luminosas para que el vehículo detuviera su marcha, el piloto apretó el acelerador, dando comienzo a una intensa persecución a lo largo de la vía en la que tuvieron que movilizarse diversas unidades del Instituto Armado en labores de apoyo. Durante el trayecto de fuga, el prófugo mantuvo una conducta al volante sumamente irresponsable, ejecutando adelantamientos arriesgados y rebasando una rotonda en sentido contrario tras abandonar la autovía, para finalmente detener de forma precipitada el automóvil en la barriada de La Rábita.
En ese punto, la fuga pasó del asfalto a la vía pública a pie, ya que el individuo al volante descendió velozmente con el objetivo de perderse a la carrera, siendo alcanzado escasos metros después por los agentes de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, los funcionarios descubrieron la presencia de un segundo varón en el asiento del acompañante. Al aproximarse para proceder a su identificación, este sujeto reaccionó violentamente propinando un fuerte golpe a uno de los efectivos al abrir bruscamente la portezuela, lo que exigió el uso de la fuerza reglamentaria para neutralizar su resistencia y concretar su arresto.
La agresividad de ambos individuos, de origen marroquí, prosiguió incluso una vez asegurados dentro del vehículo oficial. Durante el traslado a las dependencias policiales, los arrestados emprendieron una serie de patadas y arremetidas contra la estructura interna del coche hasta causar daños de consideración en la mampara de separación de seguridad de la Guardia Civil. Las comprobaciones posteriores en las bases de datos revelaron que sobre el conductor pesaba una reclamación judicial en vigor de búsqueda, detención y personación por infracciones previas relacionadas con el consumo de alcohol o droga, imprudencias graves al volante y por carecer de permiso de conducir válido en el Estado.
Asimismo, al requerir la intervención de la policía local para someter al infractor al test de alcoholemia reglamentario, el individuo rehusó de manera categórica completar la prueba tras un primer intento fallido, incurriendo en un nuevo ilícito penal a pesar de las advertencias legales notificadas. Por su parte, el acompañante se enfrenta a cargos por atentado y desobediencia a la autoridad como consecuencia de la agresión infligida durante la contención.
Ante la gravedad de los acontecimientos, desde la asociación profesional JUCIL, su subsecretario nacional de Relaciones Institucionales, Rafael Maldonado, hizo un llamamiento de alerta al sostener que el principio de autoridad "se está perdiendo a pasos agigantados". Por ello, el colectivo reclama una urgente revisión legal para endurecer los castigos ante estos ataques, así como un refuerzo de personal y medios operativos para la Guardia Civil. Maldonado también urgió a dar luz verde al reconocimiento de la condición de profesión de riesgo tanto para el Instituto Armado como para la Policía Nacional, asunto clave en la agenda de reivindicaciones del colectivo ante el Ministerio del Interior.