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Operación Deportación

lunes 16 de junio de 2014, 18:30h

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Mientras la goleada que abatió a la roja en su debut contra Holanda en el mundial de Brasil tiene en vilo a ejecutivos del fútbol que cifran su fortuna en millones de euros, a algunos nos preocupa más, aunque también nos gusté el fútbol, la posibilidad de que sea cierto que escuadrones de la muerte andan por el centro de ese enorme y complejo país dando caza a menores delincuentes, para que no estorben y no den una mala imagen al país en esta copa de la que tanto depende el poder de la presidenta Dina. Hay que tener en cuenta que su afianzamiento político depende del buen hacer de la selección brasileña. Se ha gastado mucho en espectáculo, y muy poco en derechos sociales, y eso el pueblo nunca lo perdona. Le tendría que dar demasiado a cambio. A Brasil no le queda otra que ganar este mundial para amortizarlo al menos en la mente de los vecinos brasileños que viven y aman el fútbol.

Puede parecer que exagero, sí, pero, ¿no le parece extraño a nadie que el periodista danés Mikkel Jensen se haya negado a cubrir la copa y se haya dedicado a denunciar la muerte de estos niños (121, según las ONG que han colaborado con él en un reportaje que hizo sobre el tema)?. Para un periodista deportivo cubrir un mundial como el de Brasil es una de sus máximas aspiraciones, y sin embargo, Jensen denuncia unos hechos que nadie quiere escuchar. Jensen ha entrevistado a algunos de estos niños huérfanos y a otros sin techo (un estrato más de la población brasileña). O sea, que existen y no son ficción al menos en Río de Janeiro. Yo sólo puedo dar fe de lo que viví hace unos años en Salvador de Bahía, la mal llamada Capital de la Alegría, por sus celebraciones, o la también nombrada como Roma Negra (por sus bailes casi místicos, que tuve oportunidad de ver en un barco que tomó rumbo hacia una isla imposible y en la que danzaban personajes dignos de haber salido de aquella película “Los niños de Brasil”, travesía en la que me pude dar cuenta de que parte de la leyenda que se cuenta sobre la actual séptima economía mundial podría ser cierta)

Hace ya unos años que no viajo a Brasil, aunque volveré, y allí me alojé en un hotel que se encontraba junto al Pelourinho, en Salvador de Bahía, y pude ver como los grupos de niños delincuentes y huérfanos que dormían en la calle y con suerte en una de las antiguas favelas, andaban a la gresca con cualquier turista, incluida una servidora. Veintenas de chavales en grupo, bandas de pequeños delincuentes de entre 9 y 12 años, que daban más miedo que dos mafiosos de cuarenta bien pertrechados, y otros niños andrajosos vendiendo huevos de codorniz para algunos turistas despiadados. Aún recuerdo sus ojos llenos de lágrimas. Todos ellos se habrán convertido ya en adultos, los que lo hayan conseguido. Imagino que algunos vivirán en favelas, esas infraviviendas, que antes eran chabolas, con las que el gobierno hace la vista gorda al ser un problema mayúsculo, y a las que finalmente se ha dado cierto cariz urbanístico, sin licencia, y a pesar de ser ilegales.

A esta transición entre la favela antigua y la favela nueva y más moderna, a la reconstrucción de las infraestructuras salvadoreñas para dar un nuevo aspecto a ese hermoso lugar donde ves jóvenes luchar capoeira en cada rincón, o cientos de niños jugar al fútbol mejor que lo hicieran Ronaldo o Pelé, descalzos en la playa, y de sol a sol, la llamaron los políticos brasileños OPERACIÓN DEPORTACIÓN. ¿Les sugiere algo el término?

Si pensamos en la posibilidad remota de transformarnos en un niño de nueve años que duerme entre cartones esperando el siguiente día de desesperación por conseguir qué comer, o en la posibilidad de que desde un coche de cristales blindados se le pegue un tiro mientras duerme. ¿A qué nos parece menos dura la tragedia de Iker Casillas y su posible último partido con la selección?. Como dice un buen amigo mío, SIN COMENTARIOS.

Anabel Lobo

Periodista.Licenciada por la Universidad Complutense.Título (Máster) en Identidad Corporativa por ESIC y uno en Gabinetes de Instituciones por Corporación Multimedia.Fue becada por Radio Televisión Española y Telemadrid. Ha colaborado en los suplementos económicos de Cinco Días.Técnico de comunicación para la Dirección General de Empleo de la Consejería de Economía de la Comunidad de Madrid.