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Presupuestos candidatos

Por Rafael M. Martos
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directornoticiasdealmeriacom/8/8/26
lunes 22 de enero de 2018, 20:12h

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Que el resultado de la votación fuera conocido de antemano no le restó un ápice de interés al pleno de presupuestos del Ayuntamiento de Almería, porque como suele decirse de modo reiterativo en estas circunstancias “es el más importante del año”, y eso quedó claro desde el primer momento, cuando el alcalde, Ramón Fernández Pacheco, los expuso destacando que eran los mejores de los últimos siete años, lo que no deja en buen lugar a su antecesor, Luis Rogelio Rodríguez, ya que no entró a explicar que se refería a volver a la senda previa a esta crisis que nos sigue maltratando.

Pero el interés en realidad estaba en conocer la vehemencia con que serían defendidos por el portavoz de Ciudadanos, Miguel Cazorla, después de unos meses en que se ha cruzado mensajes despechados con el Partido Popular, desde el alcalde, hasta algún otro concejal del equipo de gobierno.

Precisamente por ahí comenzó el portavoz socialista, Juan Carlos Pérez Navas, con titulares de prensa en mano, poniendo en evidencia tras decir hace un año que el PP no había cumplido el pacto de presupuestos, le aprobó el siguiente, y ahora ha vuelto a hacer lo mismo. Eso, además, cuando también desde Izquierda Unida, Rafael Esteban, apuntó lo mismo que tres días antes había dicho el PSOE, y es que ni tan siquiera se habían cumplido las exigencias explícitas de Ciudadanos en 2017.

Lo cierto es que Cazorla estuvo muy comedido. Se limitó a defender que el apoyo a la propuesta “negociada” tenía como único objetivo la “estabilidad” que permite unos presupuestos aprobados. No solo no se deshizo en elogios sobre el documento, ni tan tampoco sobre sus propias iniciativas, limitándose a poco más que detallarlas, y como toda defensa ante los ataques que principalmente le propinaba Pérez Navas, a acusarle de no haber presentado unos presupuestos alternativos.

Pérez Navas tuvo una intervención demoledora, pero no tanto por su crítica a la propuesta que presentaban PP y Ciudadanos, sino por el análisis del grado de cumplimiento del presupuesto de 2017. Detalló numerosas partidas de las que no se había ejecutado nada o casi nada, y explicó cómo inversiones previstas para 2018 en realidad ya lo habían estado en ejercicios anteriores pero no se habían realizado.

Pero si algo puede sacar en claro el almerienses que siguiera el pleno, es que cada uno de los intervinientes dejó patente su situación política, siendo los presupuestos sencillamente el escenario en el que se desempeñaron.

Al alcalde se le nota más confianza en sí mismo, hasta el punto de que cuando aseguró que no eran unos presupuestos políticos, o que no eran personalistas, intentó ubicarse a sí mismo como un referente institucional, fuera de la lucha partidista.

Pero si algo puede sacar en claro el almerienses que siguiera el pleno, es que cada uno de los intervinientes dejó patente su situación política, siendo los presupuestos sencillamente el escenario en el que se desempeñaron.


Por parte de Cazorla las cosas también se vieron claras. No le gustan los presupuestos, pero tampoco le gustan algunos concejales del PP -algo que es recíproco- y si hasta ahora eso solo afloraba subliminalmente, la proximidad de las elecciones obliga a ir marcando cada vez unas distancias más nítidas. Necesita que tanto los almerienses en general, como los votantes de Ciudadanos, tengan de él una impresión distinta a la que dibujaban los portavoces de Izquierda Unida y PSOE, como una muletilla del PP, que además en ocasiones llega a tratarle con desprecio.

A Rafael Esteban se le nota que está de vuelta, que le queda un presupuesto, por decirlo de otra manera. No va a ser candidato, por tanto no tiene que cuidar tanto su puesta en escena, y además lleva tantos años en el Ayuntamiento que a veces parece que le aburre insistir año tras año sobre las mismas cuestiones.

En el caso de Pérez Navas, es evidente que mantiene su objetivo de ser alcalde de la ciudad, pero para ello tiene que salvar el obstáculo de ser elegido por los militantes de la capital, los mismos que hicieron secretario general a su rival hace unos meses. Y luego tiene que ganar unas elecciones, que tampoco es fácil.

Por eso al portavoz socialista se le notaba un discurso que iba dirigido a la ciudadanía en general, pero también a los de su partido. Un discurso trabajado, con datos, con buen desarrollo, y con sus “titulares”, si por “titulares” entendemos un poquito de mala leche o alguna frase llamativa. En definitiva, su argumento venía a ser el mismo que repite Pedro Sánchez en el último mes, el de la “derecha bicéfala”, dándole tanto al PP como a Ciudadanos.

En resumen, un debate en clave electoral, en el que el alcalde busca la ventaja de se el candidato “institucional”, y Pérez Navas demostrar que tiene la solvencia suficiente para ser la alternativa.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".

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