La jornada de este martes en Cuevas del Almanzora ha estado marcada por el desplome accidental de parte de un muro durante los trabajos de desmontaje de la torre de la iglesia-convento de San Francisco. El incidente, aunque aparatoso por los daños materiales ocasionados en una casa vecina, no ha provocado lesiones personales gracias al operativo preventivo desplegado en la zona.
Desde la institución eclesiástica en Almería se ha explicado que la decisión de intervenir sobre la estructura respondía a un estado de degradación extremadamente grave. Existía un peligro inminente de que se produjeran caídas de cascotes hacia la calle o las casas de los alrededores, lo que obligó a programar una reducción de altura de la torre de forma controlada. A pesar de contar con todas las licencias administrativas y protocolos de seguridad, la fragilidad del edificio hizo que parte de la pared cediera al comenzar las maniobras.
Ante la situación generada, la entidad religiosa ha tomado cartas en el asunto de manera inmediata para atender a los residentes de la vivienda dañada. Se les ha proporcionado una alternativa habitacional temporal mientras se completan las tareas de limpieza de escombros y se garantiza que el entorno vuelve a ser seguro para su regreso.
Este operativo ha contado con la supervisión directa del alcalde del municipio y el trabajo conjunto entre los especialistas técnicos de la iglesia y el personal del ayuntamiento de Cuevas del Almanzora. Antes de iniciar cualquier movimiento de maquinaria, se procedió al vallado perimetral del enclave para reducir al máximo las posibles eventualidades.
Informes técnicos recientes ya advertían de que la salud del antiguo convento era crítica. A pesar de que en el pasado se intentaron realizar diversos refuerzos estructurales, los expertos coinciden en que la edificación ya no presentaba condiciones mínimas de estabilidad. Por ello, se ha optado por esta demolición parcial como una acción preventiva indispensable para salvaguardar la integridad física de los ciudadanos.
Desde el ámbito institucional se recalca que esta no es una desaparición total del conjunto monumental, sino una medida de urgencia. No obstante, se reconoce que una restauración integral del edificio supondría un desembolso económico inasumible en estos momentos, dado que requeriría actuar desde los cimientos hasta las cubiertas. Aun así, las autoridades locales y los responsables de la propiedad mantienen la puerta abierta a futuras colaboraciones que permitan rehabilitar este patrimonio si se consiguen los fondos necesarios más adelante.