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Agricultura y sostenibilidad

viernes 02 de noviembre de 2018, 16:58h

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Vivimos tiempos de cambio en nuestro campo, y el Foro de Agricultura Sostenible celebrado en la Universidad de Almería es un ejemplo. Hace unos años juntar a conservacionistas, científicos, ecologistas, agricultores y gestores agrícolas, en una misma sala era casi imposible, quizás por eso lo fecharon como preámbulo al Día de Todos los Santos, por lo que pudiese pasar. Pero no llegó la sangre al río, porque ahora nos necesitamos los unos a los otros para tomar las decisiones acertadas y enfrentarnos a los “Retos ambientales de la Agricultura intensiva”.

Este acercamiento de posturas no es algo natural, sino que viene impuesto por la realidad, que no es otra que el mercado vuelve a marcar el camino. Estoy de acuerdo que si de algo puede presumir nuestro sector agrícola, es de haber sabido solucionar los problemas que ha ido encontrando. Pasó con la lucha integrada, el ahorro de agua, el uso de fitosanitarios. Todos esos cambios se hicieron por imposiciones del mercado, no por que estuviésemos convencidos de que era lo mejor para nuestros productos, el medio ambiente, los agricultores. Y ahora, para seguir liderando este sector en el mundo, toca ambientalizar los invernaderos, y el mensaje.

Ya no nos valdrá decir en Europa que nuestros cultivos son beneficiosos en la lucha contra el cambio climático. El argumento de que el efecto albedo, fruto de la casualidad, no de la planificación, ha evitado el aumento de la temperatura en la comarca, no va a ser suficiente, a no ser que pretendamos cubrir toda la superficie de la Tierra de plásticos. O que las plantas de nuestras 30.000 ha funcionan como una gran selva amazónica capturando el carbono causante del calentamiento global, razonamiento que podría ser cierto si cada seis meses no cortásemos las plantas volviendo a liberar ese carbono a la atmosfera. O el de que somos la agricultura que con menos agua producimos más rendimiento, argumento también cierto si nos olvidamos el déficit hídrico causado en la provincia y que está haciendo saltar las alarmas por la sobreexplotación de los acuíferos y las consecuencias que provocarán en el territorio y la sociedad.

A partir de ahora habrá que solucionar de una vez por todas, y porque los consumidores, el mercado, la Unión Europea, así nos lo está ordenando, no por conciencia ambiental, el problema de los residuos tanto plásticos como vegetales, el de la huella de carbono de nuestros productos, el uso eficiente del agua. Y si queremos hablar de sostenibilidad ambiental, tenemos que olvidarnos de la idea de seguir expandiendo el mar de plástico en la provincia, pensando que a más producción mayor negocio. Habrá que optimizar los recursos que tenemos para aumentar los beneficios sin necesidad de construir más instalaciones.

Nuestros invernaderos nunca podrán ser sostenibles totalmente, pero si queremos tener una oportunidad en el futuro, si queremos darles una oportunidad a nuestros herederos del territorio, tenemos que intentar minimizar los daños que estamos causando.

Nuestros invernaderos nunca podrán ser sostenibles totalmente, pero si queremos tener una oportunidad en el futuro, si queremos darles una oportunidad a nuestros herederos del territorio, tenemos que intentar minimizar los daños que estamos causando.

Del foro, promovido por la Cooperativa Agrícola San Isidro y la Fundación Patrimonio, Biodiversidad y Cambio Global, hay que destacar la intención de colaborar, de abordar estos problemas conjuntamente, y de que sea la ciencia, la Universidad de Almería, la que aporte las soluciones a los problemas de nuestra agricultura. Algo que no es nuevo, siempre ha sido así, porque esa adaptabilidad ante las dificultades solo se pudo hacer de manera rápida y eficiente porque los estudios y las alternativas ya estaban preparados. La valentía de los agricultores hizo el resto.

Algo que también saqué en claro es que los agricultores, los que realmente sacan adelante esta tierra, con su trabajo, arriesgando su capital, están dispuestos a adoptar las posibles soluciones, el problema es que la economía va mucho más rápido que la ciencia, y los agricultores, sus cosechas, el mercado, no tienen tiempo de esperar los resultados de las investigaciones.

Y algo que me preocupó es que a pesar del optimismo de Andrés Sánchez Picón, que auguraba posibilidades de futuro, pese a la madurez, al estancamiento de las cifras, es que Juan Colomina, terminó su intervención afirmando que el Estado y la U.E. creen que el modelo Almería ya está amortizado. Y esa sensación de estar solos ante los interesados, caprichosos y volátiles mercados, debería preocuparnos.