La estructura sanitaria del Poniente almeriense ha dado un paso definitivo en la protección de sus mayores al consolidar la figura de la enfermera gestora de casos como el pilar fundamental de sus centros residenciales. Durante una reciente inspección técnica a la residencia Virgen del Rosario, en Roquetas de Mar, las autoridades locales y sanitarias han confirmado que este sistema de supervisión no solo agiliza la respuesta médica, sino que actúa como un puente vital entre los geriátricos y los hospitales de referencia.
El delegado territorial de Salud, Juan de la Cruz Belmonte, puso de relieve durante el encuentro que la puesta en marcha de este esquema de atención en las residencias permite brindar una asistencia que se siente más próxima y que se amolda con precisión a las carencias de los usuarios. Según Belmonte, la labor de estas enfermeras especialistas ha resultado ser determinante para conectar los centros con el sistema público, lo que se traduce en una mejora de la continuidad en los tratamientos y en el ahorro de traslados al hospital que muchas veces resultan evitables y fatigosos para el paciente.
Este engranaje organizativo, que se profesionalizó tras la experiencia adquirida durante la crisis sanitaria del COVID-19, busca dar respuesta a una población cada vez más envejecida y con patologías de alta complejidad. En la actualidad, el Distrito Poniente supervisa la salud de cerca de 800 residentes, de los cuales una parte significativa son pacientes crónicos de alta prioridad. Para garantizar que nadie se quede atrás, el servicio cuenta con equipos específicos en cada municipio que integran a médicos de familia y personal de enfermería, asegurando una atención directa y constante con una media de un equipo por cada centenar de residentes.
La estrategia no se limita a la gestión de personal, sino que incluye una expansión física de las infraestructuras en la provincia. En el horizonte cercano se vislumbra un crecimiento notable con la ampliación del centro Virgen del Rosario y la edificación de nuevas instalaciones en núcleos como Almerimar, El Ejido y Laujar de Andarax. Estas obras permitirán que la oferta de plazas residenciales en la zona aumente en unas 300 vacantes adicionales, aliviando la presión asistencial en el Poniente.
Como novedad asistencial para este ejercicio, se ha activado un plan contra la alta frecuentación que permite priorizar los casos según la gravedad del residente mediante protocolos de actuación inmediata. Esta coordinación se extiende a tratamientos especializados, permitiendo que medicaciones intravenosas o seguimientos de enfermedades renales avanzadas se realicen en la propia residencia. Con estas medidas, Almería busca que el entorno sociosanitario deje de ser un espacio aislado para convertirse en una extensión eficiente y humana del sistema sanitario público.