El trágico derrumbe de una pasarela costera en la zona de El Bocal, en Santander, ha conmocionado profundamente a la provincia de Almería, que llora la pérdida de una de sus vecinas. El suceso, ocurrido durante la tarde del martes, ha dejado un trágico balance de cinco jóvenes fallecidos, entre los que se encuentra una chica almeriense de veinte años de edad, identificada por las autoridades competentes con las iniciales Lluna V.A. La joven se encontraba en Cantabria completando su formación académica, concretamente cursando el grado superior de Técnico en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal en el Centro Integrado de Formación Profesional La Granja de Heras, unas instalaciones educativas situadas a quince kilómetros de la capital cántabra.
El fatal accidente tuvo lugar cuando un grupo compuesto por seis chicas y un chico, todos ellos compañeros del mismo centro de estudios que participaban en una salida organizada, caminaba por un tramo del litoral cántabro sobre una pasarela de madera. De forma repentina e imprevista, la infraestructura cedió bajo sus pies, provocando que los estudiantes cayeran al mar desde una zona escarpada de acantilados. Junto a la víctima natural de Almería, perdieron la vida otras cuatro personas, concretamente dos chicas de diecinueve años vecinas de Barakaldo, un joven de veintiún años de Balmaseda y una joven de veintidós años residente en Igollo de Camargo.
Esa misma mañana se había los 24 alumnos del Grado Superior de Técnico en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal habían recibido las notas y conocido donde iban a cursar un Erasmus, por lo que estaban de celebración cuando se produjo la tragedia.
Además de las víctimas mortales, el colapso de la estructura ha dejado a una estudiante de diecinueve años, natural de Elvillar, ingresada en estado grave en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Por otro lado, los equipos de emergencia mantienen un intenso operativo para tratar de localizar a una joven de veinte años vecina de Guadalajara que continúa desaparecida tras la caída. Para estas labores de búsqueda, que se retomaron a primera hora del miércoles, se ha desplegado un amplio dispositivo compuesto por ciento dieciocho efectivos que trabajan de forma ininterrumpida por tierra, mar y aire en un entorno cuya orografía resulta especialmente compleja para las labores de rescate.

En el marco de este despliegue técnico y humano, las labores de rastreo submarino cuentan con el apoyo de un dron subacuático perteneciente a la Policía Nacional, que se encuentra revisando exhaustivamente el fondo marino en el entorno exacto donde se produjo el derrumbe. Las diligencias judiciales ya se han puesto en marcha para investigar a fondo este trágico suceso que ha golpeado duramente a Almería y a otras zonas del Estado español. La Policía Científica ha trabajado durante toda la mañana en el lugar de los hechos recopilando pruebas que permitan esclarecer las causas exactas del colapso de la pasarela de madera, una infraestructura que fue construida en su día por la demarcación de Costas.
De forma paralela al avance de la investigación oficial, la autoridad judicial encargada del caso ha autorizado la entrega a las familias de los cuerpos de las víctimas mortales que ya han sido plenamente identificadas. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha comparecido ante los medios en el mismo lugar del accidente para confirmar que la previsión es que dicha entrega se materialice a lo largo de la tarde de este miércoles, al mismo tiempo que ha subrayado que se mantiene intacta la esperanza de localizar a la única estudiante que permanece desaparecida, un objetivo prioritario y urgente que también ha recalcado públicamente el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.
Vanguardia agropecuaria
La trágica pérdida de Lluna ocurrido en Santander ha puesto el foco en su trayectoria académica y vocacional en el norte del Estado español. La estudiante, hija de padres dedicados a enseñanzas artísticas, y que estudió en el Celia Viñas, se había trasladado para cursar sus estudios en el Centro Integrado de Formación Profesional La Granja, una institución de referencia absoluta en el ámbito agroforestal y ganadero. Este centro destaca por su enorme capacidad operativa y su enfoque práctico, disponiendo de una superficie aproximada de 80 hectáreas de terreno que se destinan a una gran variedad de usos educativos y productivos, lo que lo convierte en un enclave único para los alumnos que buscan una especialización profunda en el sector primario.
El complejo educativo donde estudiaba la jovenm que ya había tenido experiencia de Almería integra diversos ecosistemas de aprendizaje que van desde cultivos forrajeros y hortícolas hasta explotaciones de frutales, zonas de pasto y viveros. La amplitud de sus instalaciones permite que los estudiantes trabajen directamente con ganado y maquinaria agrícola de última generación, operando bajo sistemas de producción tanto convencionales como ecológicos. Este entorno de alta capacitación técnica fue el que atrajo a la estudiante desde el sureste, buscando la excelencia en una formación que equilibra la sostenibilidad con la eficiencia productiva en el marco de la sanidad animal.
Dentro de la amplia oferta formativa del centro, la joven almeriense se encontraba cursando el Ciclo de Grado Superior de Técnico en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal. Este programa académico es, actualmente, el más solicitado de toda la institución debido a su alta inserción laboral y a la calidad de sus enseñanzas. El grado prepara a los alumnos para la gestión de explotaciones ganaderas y el apoyo en cuidados veterinarios, exigiendo una dedicación y contacto constante con el medio natural y los animales, una vocación que llevó a la fallecida a cruzar la península para formarse en uno de los centros con mayores recursos técnicos del Estado español.