La provincia de Almería afronta un escenario de extrema vulnerabilidad en sus montes coincidiendo con el inicio de los episodios de altas temperaturas de este verano. Los indicadores meteorológicos sitúan a la geografía almeriense en la posición más comprometida de toda Andalucía, una realidad que ya ha dejado notar sus efectos con los primeros focos declarados en los municipios de Carboneras y Mojácar.
Las herramientas de diagnóstico actuales evalúan el peligro cruzando variables clásicas como el viento, el termómetro y la escasez de lluvias con análisis satelitales que miden la sequedad del terreno y el estado de la vegetación. Con estos parámetros, el mapa de la provincia refleja una situación de máxima alerta. La amenaza extrema se focaliza especialmente en la vertiente oriental de la sierra de Gádor, el entorno de la capital, el Bajo Andarax y Sierra Alhamilla. Del mismo modo, el nivel crítico se extiende por el sector de Tabernas, la zona este de los Filabres, el Valle del Almanzora, el municipio de Níjar, toda la comarca del Levante y puntos de Los Vélez.
El riesgo se mantiene elevado en áreas de la Alpujarra, la comarca de Nacimiento y el entorno de María-Los Vélez, mientras que el Poniente presenta por ahora una situación más favorable. Aunque se espera una ligera tregua transitoria durante las próximas jornadas de jueves y viernes, reduciendo el peligro extremo a Sierra Alhamilla y parte de las llanuras de Tabernas, el respiro será breve. Con la llegada de la masa de aire cálido a partir del sábado, las condiciones de alto riesgo volverán a expandirse de forma prolongada por el suelo almeriense y el resto de la región andaluza.
La gravedad de este panorama se alinea con el balance de actividad de los equipos de extinción, que antes de los últimos incidentes ya registraban más de una veintena de intervenciones en la provincia durante este periodo anual, afectando a más de cuatrocientas hectáreas. Destaca entre los antecedentes el gran fuego declarado a finales de mayo en el paraje de El Pocico, en la sierra de Gádor, cuyas llamas calcinaron más de doscientas hectáreas en una zona limítrofe entre la propia capital —donde recientemente también se intervino en un conato junto al río Andarax en El Puche— y la localidad de Huércal de Almería.