La provincia de Almería ha despedido a una de las mayores referencias de su historia deportiva contemporánea. El Ayuntamiento de Almería, a través de una declaración institucional de la alcaldesa María del Mar Vázquez, el concejal Antonio Casimiro y el equipo técnico del Área de Ciudad Activa, Movilidad Urbana y Deporte, ha manifestado su más profundo pesar por el fallecimiento de Francisco Campra Bonillo.
Su trayectoria vital deja un legado imborrable en el atletismo regional y estatal, disciplina en la que se coronó como campeón de España en los 110 metros vallas en múltiples ocasiones, así como en la gestión deportiva local tras fundar y liderar el Club de Tenis Almería, entidad de la que actualmente ejercía como presidente de honor.
Una trayectoria dorada en las pistas de atletismo desde la juventud
Los inicios de Francisco Campra Bonillo en el ámbito de la alta competición se remontan a los años transcurridos entre 1952 y 1953, etapa en la que participó de forma muy activa en el deporte escolar dentro de las modalidades de atletismo, balonmano y baloncesto. Fue en el año 1954 cuando comenzó su especialización definitiva en la exigente prueba de los 110 metros vallas bajo la estricta preparación técnica de su hermano, Emilio Campra. En esa misma temporada, el atleta demostró sus condiciones al alzarse con el título de campeón regional y de España en la categoría juvenil. Su progresión continuó de forma ininterrumpida durante los años 1955 y 1956, períodos en los que revalidó los títulos de campeón de España en las categorías juvenil, júnior y absoluta, lo que le valió ser seleccionado para disputar los Campeonatos Mundiales Universitarios celebrados en la ciudad de San Sebastián.
Su notable rendimiento deportivo motivó que en 1957 recibiera una beca del organismo deportivo estatal, ingresando formalmente en la Residencia Blume de Madrid orientada en exclusiva a la preparación de deportistas preolímpicos. Durante ese mismo año, se integró en la selección española para competir en encuentros internacionales frente a los combinados de Francia y Alemania. En 1958, Campra Bonillo se consolidó en la élite al proclamarse campeón absoluto de España tanto en los 110 metros vallas como en los relevos de 4x100 metros, igualando la plusmarca del Estado español y midiéndose de forma internacional contra las delegaciones de Portugal, Bélgica, Dinamarca, Mónaco y Francia.

Plusmarcas estatales y la antesala de los Juegos Olímpicos
El año 1959 representó uno de los momentos cumbre de su carrera atlética profesional. Volvió a proclamarse campeón absoluto de España en los 110 metros vallas y logró rebajar en tres ocasiones consecutivas la plusmarca del Estado español, fijando el registro histórico en 14 segundos y nueve décimas. En esa misma campaña, se coronó campeón de España universitario y obtuvo una doble medalla en los 110 metros vallas y en los relevos de 4x100 metros durante los Juegos Mediterráneos celebrados en Beirut, estableciendo además un nuevo récord de España en la prueba de relevos. Estos hitos propiciaron su nominación por parte de la publicación catalana Vida Deportiva para el galardón de Mejor Deportista Español del año.
En 1960, el atleta almeriense se alzó con el campeonato de España de clubes integrando las filas del Real Madrid. Su proyección internacional lo llevó a ser seleccionado para los Juegos del Imperio Británico en Londres y a obtener la plaza oficial para los Juegos Olímpicos de Roma. Sin embargo, una infortunada lesión sufrida durante la concentración previa a la cita olímpica le impidió competir en la capital italiana. Pese a este contratiempo, participó en los primeros Juegos Iberoamericanos en Santiago de Chile, alcanzando la gran final de los 110 metros vallas y batiendo nuevamente el récord de España al detener el cronómetro en 14 segundos y ocho décimas.
La consagración internacional continuó en 1961 en Lisboa, donde estableció la plusmarca ibérica con un tiempo de 14 segundos y cinco décimas, un registro histórico que se mantuvo vigente hasta el año 1970. Esta marca posee el valor añadido de haber sido conseguida sobre pistas de ceniza, manteniéndose imbatida hasta la llegada de las superficies modernas de tartán. Su última gran temporada en la alta competición tuvo lugar en 1962, año en el que volvió a ser campeón absoluto de España en 110 metros vallas, campeón de España por clubes, participante con la selección en el Campeonato de Europa de Atletismo de Belgrado y campeón de España de 60 metros vallas en pista cubierta. Una grave lesión truncó definitivamente su carrera en la élite tras estos logros, incorporándose posteriormente a la Escuela Militar de Educación Física de Toledo, donde finalizó como el primero de su promoción para obtener el título de monitor de atletismo del Estado.
Reconocimiento institucional y compromiso con el tenis en Almería
Tras su obligada retirada de las pistas, el reconocimiento de su tierra natal no se hizo esperar. A propuesta de diversas federaciones e instituciones de la provincia, todos los partidos políticos del arco municipal aprobaron de manera unánime la concesión de la medalla de plata de la ciudad de Almería y la asignación de su nombre a una de las calles transversales de la avenida del Mediterráneo.
Su vinculación activa con el desarrollo deportivo no concluyó con el atletismo, ya que Francisco Campra Bonillo fue el fundador del Club de Tenis Almería, entidad que presidió formalmente durante un cuarto de siglo y de la cual ejercía como presidente de honor en la actualidad. Bajo su liderazgo directo se estructuró una escuela de tenis que se convirtió en un modelo de formación para miles de niños de Almería. Para el desarrollo de estas instalaciones y el impulso definitivo de esta disciplina en la provincia, gestionó de manera eficaz importantes subvenciones públicas estatales. Su legado, basado en la promoción constante de los valores deportivos y la capacidad de gestión, se incorpora desde hoy de manera definitiva al patrimonio histórico de la sociedad almeriense.