La provincia de
Almería ha visto mejorada su conectividad rural mediante la adecuación de 243 kilómetros de caminos históricos, una medida encaminada a paliar el aislamiento de los núcleos más alejados y contrarrestar la aridez de su geografía. Esta intervención ha supuesto un desembolso de 6,3 millones de euros y se enmarca en la estrategia de la
Junta de Andalucía para devolver la operatividad a este tipo de trazados.
En el conjunto del territorio andaluz, el desembolso desde 2019 roza los 88 millones de euros, situando a la Comunidad al frente del gasto en restauración pecuaria dentro del Estado. Estas partidas han permitido acondicionar un total de 1.852 kilómetros de Sendas en la región. La responsable del área autonómica de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Fina Martínez, recalcó el papel determinante de estos trayectos para el entorno natural, el sector agrario y la sociedad, señalando que el objetivo primordial es asegurar su preservación y mantenerlos en un estado óptimo para dar respuesta a las necesidades del territorio.
El patrimonio pecuario andaluz representa más del 26 por ciento de los más de 125.000 kilómetros que integran la red en el Estado. Con 32.684 kilómetros distribuidos en más de cinco mil rutas que ocupan unas 112.500 hectáreas, la región supera a otros territorios con amplia tradición ganadera como Castilla y León. Tras años de paulatino abandono que mermaron la utilidad ganadera y recreativa de estos pasos, las recientes intervenciones han buscado restablecer su uso público y reforzar su papel en la integración del paisaje rural.
Por demarcaciones, la provincia de Sevilla ha liderado la inversión regional con 17,7 millones para recuperar 336 kilómetros. Le siguen Cádiz, con 13,3 millones destinados a 239 kilómetros; Huelva, con 12,6 millones para 327 kilómetros; Jaén, que suma 11,5 millones en 312 kilómetros; Córdoba, con 11 millones asignados a 127 kilómetros; Granada, con 8,1 millones para 143 kilómetros; Málaga, con 7,1 millones sobre 125 kilómetros; y el mencionado esfuerzo realizado en el ámbito almeriense.
Aparte de su relevancia agronómica y ambiental como corredores biológicos y barreras naturales frente a los fuegos forestales, estos itinerarios verdes exentos de pavimentación facilitan el tránsito no motorizado y preservan celebraciones populares de amplio arraigo, entre las que destacan romerías tradicionales como la de la Virgen de la Cabeza o el trayecto hacia El Rocío.