La Asociación Amigos de la Alcazaba de Almería denuncia que la fortaleza de Chercos Viejo, con mil años de historia, presenta un estado de abandono que amenaza el derrumbe de su muralla y su torreón principal. Pese a tener una protección legal desde 1949 y declarada Bien de Interés Cultural hace 40 años, la fortaleza no ha recibido ninguna atención por parte de Cultura y el tiempo está haciendo el resto. Este deterioro no es puntual, sino continuo y acumulativo, y permite afirmar que de no intervenirse con urgencia existen elementos de la fortaleza que podrían llegar a derrumbarse.
La Asociación, dedicada a la defensa, disfrute y difusión del patrimonio, explica que los lienzos de muralla y, especialmente, la torre principal muestra pérdida de material, desplazamiento de mampuestos y grietas verticales visibles que recorren el paramento y que dan el aviso de su próximo derrumbe. La técnica constructiva original (lajas de piedra colocadas sin argamasa y apoyadas directamente sobre la roca), unida a la falta total de mantenimiento, favorece la progresiva disgregación del conjunto e incrementa alarmantemente el riesgo de colapso.
Por eso, la Asociación Amigos de la Alcazaba reclama a la Consejería de Cultura una actuación de urgencia antes de que no haya solución y se puerta un patrimonio declarado Bien de Interés Cultural.
La alcazaba de Chercos
La alcazaba (o fortaleza) de Chercos se encuentra en la barriada de Chercos Viejo, en el término municipal de Chercos, y su estado es de progresiva ruina, desprotegido por Cultura pese a su declaración de Bien de Interés Cultural.
La fortaleza, de origen bereber, se construyó en el periodo entre el siglo X y el XIII, formando parte del sistema fortificado de la zona (Velefique, Bacares, Benitagla, Benizalón y Tahal), y jugó un importante papel en la defensa de la población andalusí de la zona.
Siguió el modelo ‘hisn’, es decir, situando la fortaleza en la cima de un cerro que dominara visualmente el valle y protegiera a la población, sus cultivos y sus sistemas de riego. Su perímetro oval, sobre un risco y adaptado al terreno, tenía una sola puerta en recodo y semioculta. En su interior hay una torre principal, maciza y cuadrada, que servía de defensa de la población y de vigilancia del valle, la sierra de los Filabres y el río Chercos.
Tras la conquista del Reino de Granada en 1492, la fortaleza perdió su valor estratégico y fue progresivamente abandonada. Pero en la actualidad aún quedan vestigios de su muralla, el torreón macizo y los restos de su aljibe de lluvia, que se remonta al origen de la fortificación y que servía para asegurar las necesidades de la fortaleza en caso de asedio. Se conserva la bóveda de tapial hormigonado y los "graffiti" cristianos del siglo XVI.