Llamarle “bombazo” a un rato de amor en un hotel de Cabo de Gata, es un poco fuerte, piensa uno. Si ese rato hubiera ocurrido con una de esas mujeres de rompe y rasga en las grandes pantallas, y un “pringao” en cuestiones de amores, como algunos de los que andamos por el mundo, podríamos decir que había sido un “bombazo” que no nos creíamos, que lo mismo había sido un sueño. Pero si vemos a los personajes en cuestión, un rato de cama, por muy bueno y espeso que fuera el polvo que había en la habitación hace más de cinco años, lo de llamarle un “bombazo” parece una salida de tono. Y ojo, no le veo connotaciones políticas al ayuntamiento celebrado entre ella y el caballero que la acompañaba.
Eso sí, el hombre debió sentirse ninguneado cuando ella, no hace muchos meses, manifestaba ante la opinión pública española que hacía muchos años, desde que él dejó su trabajo al que ella lo aupó, que no sabía nada de su existencia, ni de sus amigos, que no había tenido contacto alguno con él en esos años. Por lo visto, aquella habitación, con polvo en sus muebles (la cama no deja de ser un mueble y de los cómodos) o sin él, no dejó recuerdo alguno en la señora. No estuviste a la altura, chaval. ¿Gatillazo? Suele suceder a ciertas edades. Si lo hubieras estado, es de imaginar que se acordaría de ti, de los ratos de amor vividos, de tus brazos rodeando su cuerpo, del humo del cigarrillo en los descansos amorosos, de los largos paseos cogidos de la mano, como una de esas parejas normales que aún existen en este país.
Tuviste mala suerte, chico, que le vamos a hacer. Te fuiste a interesar en una mujer que lo que único que ha hecho es utilizarte como semental, y no debiste cumplir como tal, porque al poco tiempo se había olvidado de todo lo vivido a tu lado. Tampoco te puedes quejar, eh, si ella no te ha dado amor, si te olvidó antes de tiempo, no hay duda de que los grandes cambios en tus cuentas corrientes vienen de la amistad, u otra cosa, con la mujer que te negaba. No sé si fueron tres las veces que te negó, pero lo hizo con contundencia, diría que hasta con rabia, ante los micrófonos y las cámaras de media España.
El “bombazo” no fue para nosotros, debió ser para ti, cuando se sentiste ninguneado por ella, cuando no recordaba aquellos momentos de entrega y amor vividos juntos, para nosotros solo la fue la constatación del talante de esa mujer con la compartiste vida, cama y unión en los hermosos parajes de Cabo de Gata.
Hablando de bombazos, tres se pueden dar mañana en Andalucía.
¿Cuál y quién lo puede recibir?
Bombazo de Moreno, perder la mayoría. ¡Qué susto!
Bombazo de Gavira, que lo necesite Moreno. ¡Un sueño!
Bombazo de María Jesús, que el pueblo andaluz la mande a asar vacas. ¡Una realidad!