Este lunes arranca en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia el juicio oral contra un hombre que mantenía su residencia en
Almería, acusado de acabar con la vida de su expareja sentimental en el municipio de Cieza en septiembre de 2022. La primera jornada de la vista está dedicada a la constitución de los miembros del jurado popular, dando inicio así a un calendario que prevé un total de
once sesiones para esclarecer unos hechos por los que el procesado se encuentra en prisión provisional desde pocos días después del fallecimiento de la mujer, que contaba con
35 años en el momento del suceso. Las acusaciones que pesan sobre el individuo incluyen presuntos delitos de asesinato u homicidio, quebrantamiento de condena e integridad moral, concurriendo además las agravantes de razones de violencia de género y parentesco.
La relación entre el acusado y la víctima se había interrumpido oficialmente en septiembre de 2019, raíz de una denuncia por malos tratos formulada por la mujer. Aquel proceso judicial derivó en la imposición de una medida cautelar que prohibía al hombre acercarse a ella a una distancia inferior a los 300 metros, así como comunicarse con su exnovia por cualquier tipo de medio. A pesar de la vigencia de estas restricciones impuestas por la justicia en el Estado español, el auto judicial detalla que en el año 2022 el acusado se desplazó desde Almería, lugar donde residía habitualmente, hasta la localidad de Cieza para encontrarse con la mujer. Dicha cita se produjo inicialmente en un parque sobre las 20.00 horas, donde ambos permanecieron juntos durante al menos una hora.
Los hechos que se juzgan alcanzaron su punto crítico a la mañana siguiente, cuando la mujer recibió una llamada telefónica del acusado. Según el relato de los hechos, el hombre logró convencerla para que se trasladara a una vivienda abandonada y en estado de semiruina, ubicada en un descampado del paraje Lavadero de la Fuente, en las afueras del casco urbano. Una vez en el interior de la construcción, el procesado habría actuado con el propósito deliberado de acabar con la vida de la víctima, propinándole repetidos golpes en zonas vitales como la cabeza y el rostro, además de impactos en el abdomen y la espalda. Esta agresión le causó un traumatismo craneofacial y diversos politraumatismos que resultaron mortales.
Tras el fallecimiento de la mujer, el individuo presuntamente trató de ocultar el crimen deshaciéndose del cuerpo. Para ello, habría arrojado el cadáver a un pozo de 6,5 metros de profundidad que se encontraba situado dentro de la misma edificación donde se produjo el ataque. Este proceso judicial que ahora comienza determinará la responsabilidad penal del residente en Almería por estos hechos que conmocionaron a la opinión pública y que suponen una grave vulneración de las órdenes de alejamiento dictadas previamente para proteger a la víctima en el ámbito de la Comunidad Autónoma.