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#COVID19 día 97
¡Es que no es lo mismo!

viernes 19 de junio de 2020, 21:00h

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Veo en una tertulia televisiva a un antiguo profesor mío de Periodismo, José Miguel Contreras –quien por cierto parece más joven que entonces- decir que no es tan importante saber cuantas personas han fallecido por COVID19, y no puedo menos que asombrarme de que un doctor en Periodismo por la Universidad Complutense, haga semejante afirmación. Es decir, no es importante conocer la verdad, si en su búsqueda –es lo que acierto a entenderle- eso provoca convulsión política y social. “Ya nos enteraremos en su momento”, argumenta.

Me quedo mucho más tranquilo recordando lo poco que Contreras cumplía con su tarea de darnos clase en la quinta planta (aula 501), en la esperanza de no haber aprendido mucho de él.

Aunque me preocupa la nota que me puso, es evidente que otros fueron mucho más aplicados, y por eso el doble rasero opinativo, como el doble rasero moral, se impone en nuestra sociedad, y en unos tiempos tan precarios para la profesión periodística, no se sabe si algunos dicen lo que dicen porque es lo que piensan, o dicen lo que dicen porque es lo que se espera que digan para que las tertulias tengan su dos rincones del cuadrilátero cubiertos, que es de lo que se trata en definitiva.

Un medio de comunicación del entorno de Unidas Podemos, lanza un vídeo en el que un sujeto –ahora sabemos que fue militar- dispara en una galería de tiro –ahora sabemos que de Málaga- contra unas fotografías de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Irene Montero, Pablo Echenique y Fernando Grande-Marlaska.

Con ese reclamo, las redes se incendian, y los medios de comunicación del entorno de la izquierda, convierten este asunto en una perfecta cortina de humo sobre cuestiones tales como los datos congelados del muertos por COVID19, o la decisión judicial que podría acabar sentando en el banquillo a Iglesias por un caso que podría ser menor si no fuese por ser diputado, vicepresidente del Gobierno, y haber intentado entorpecer un procedimiento judicial.

La máquina se pone a tope, y no faltan los juristas de reconocido prestigio… entre sus asociados, que hablan de delitos de odio y de amenazas por parte del impresentable protagonista del vídeo, y rápidamente la Policía Nacional activa la investigación para conocer quién es el personaje, y la fiscalía del Estado, con la exministra socialista Dolores Delgado, al frente, comienzan a actuar sin dudar ni un momento sobre los hechos que tienen ante ellos.

Pero estos mismos opinadores y juristas, consideraron que guillotinar en un escenario al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y hacerse una foto con su cabeza por parte de Juventudes Socialistas, es solo una performance fundamentada en la libertad de expresión y el sano derecho a la crítica política; y cuando miembros de la ANC y ERC quemaron retratos del Jefe del Estado, Felipe VI, como antaño se hacía con los de su padre, Juan Carlos I, pues también es una forma de decir educadamente que prefieren una república… vaya, si yo soy republicano, pero no ando como Irene Montero amenazando con echar a los tiburones a los Borbones, quien reiteró su amenaza con la frase “Felipe, no serás Rey, vienen nuestros recortes y serán con guillotina”. Ya ven el ojo con lo de que no iba a ser rey, y algo muy importante para justificar un delito de amenazas es la posibilidad cierta de poder acometerlas, y esa señora es miembro –que no miembra- del Gobierno.

Y a todo esto, también recuerdo que la concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Almería, Carmen Mateos, publicó un tuit calificando de “héroe sin capa” al chaval que abofeteó a Rajoy. A día de hoy no ha pedido disculpas como le solicitaron el mismo día en que plantó un pino en el pleno.

La cuestión es que jurídicamente no se sostiene que el tiroteo aludido sea un delito de odio, y remito a que echen un vistazo al Código Penal, y lo mismo pasa con el de amenazas, por mucho que quien empuñara el arma odie a quienes ponía en su particular diana.

Todo esto viene a ser un ejemplo más de lo que estamos hartos de ver y escuchar, y es que todo depende… un político de derechas no puede comprarse un casoplón de 800.000 euros, pero si es de izquierdas sí; un empresario no puede reducir su plantilla y pagar a los despedidos conforme a lo que dice la reforma laboral porque sería un sucio capitalista explotador, pero un partido de izquierdas o un sindicato sí; sacrificar a un perro para evitar la posible difusión del ébola es un acto criminal si lo hace un gobierno de derechas, tener casi 45.000 fallecidos por COVID19 es mala suerte si lo hace un gobierno de izquierdas… pues así, todo.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".