Desde estas líneas nos hemos quejado en innumerables ocasiones de la situación que se está viviendo en la seguridad ciudadana, y la escasa presencia, a veces tarde, de la Guardia Civil. En los pueblos del interior ya no conocemos el color de estos uniformes, y cuando los vemos es en las fiestas de la patrona, y en el cuerpo de vecinos ya retirados, que ese día la quieren acompañar con su uniforme de gala.
La palabra que parece haberle sentado como una patada en la espinilla al vocero de Sánchez en nuestra provincia, José María Martín, la pronunciaba hace unos días el presidente de la institución provincial, señor Alcaína:
“Se está desmantelando la Guardia Civil en la provincia”.
Por fin alguien con pedigrí político ponía en sus labios la impresión que tiene la sociedad almeriense, y que nadie se había atrevido a hacerlo con cierta contundencia. Los cuarteles de la G.C. se empezaron a desmontar hace años en los pueblos. Había que reunirlos en plan comarcal. Y esa es una verdad que no podrá negar don José María, tan amante de negar cualquier cosa que pueda perjudicar a su jefe político en Madrid.
Un ejemplo. En Alhama, su alcalde, al que robaron en el almacén municipal no hace mucho tiempo, comentaba que solo quedaban cinco números para no sé cuantos pueblos del Andarax. Claro que se viene desmantelado la G.C. en la provincia. Le pueden poner el nombre que quieran, nos lo podrán vender como les de la gana, pero a los civiles en los pequeños y medianos municipios les hemos perdido de vista. Se ponga como se ponga el vocero del gobierno en Almería.
Las reuniones de alcaldes que se producen todas tienen el mismo común denominador: La inseguridad en la que viven sus pueblos. Y que es lo que piden, mayor presencia de la G. C. en los mismos. Pero si el caso de Alhama se repite, como ocurre en otros cuarteles de los diseminados por la provincia, ¿de dónde van a sacar a guardias para vigilar pueblos y vecinos?
Por ello es necesario que tras las declaraciones del presidente de la diputación se ahonde en la situación creada. Hace falta saber el número de cuarteles en los pueblos de nuestra provincia, así como el número de miembros que hay en cada uno de ellos. En los pueblos no nos sirve lo que nos anunció el nuevo coronel en su toma de posesión.
“Nos tendrán para defenderles por tierra, mar y aire”.
En los pueblos del interior nos parece bien que se defiendan las costas, que no parece que se haga con demasiados números y medios como para tener éxito, lo que queremos, en la parte de impuestos que pagamos al estado que nos gobierna, es que estén algo más cerca de las necesidades que se dan en los mismos, donde la gente se está jugando su vida, sus haciendas y sus cosechas. Sus vidas, sus haciendas y sus cosechas, señor Martín. A usted, no, a usted no le amenazan los chorizos, señor Martín.
Siga por el camino, señor Alcaína, de denunciar abiertamente, y sin ambages, se ponga como se ponga el señor subdelegado, la falta de seguridad que padece la provincia, los ciudadanos del interior nos sentimos abandonados de estos “Marlaskas” que nos han tocado en suerte.