La maquinaria administrativa se ha puesto en marcha para devolver la normalidad al levante y al interior de la provincia de Almería tras el devastador fuego forestal que ha azotado la zona. El Centro de Emergencias de la Diputación de Almería ha liderado una primera mesa técnica de coordinación destinada a planificar y ejecutar la rehabilitación de todos los servicios públicos esenciales dañados por las llamas.
Las instalaciones municipales de Los Gallardos han acogido esta sesión de trabajo en la que han participado el presidente provincial, José Antonio García Alcaina, junto a los regidores y técnicos de las localidades de Bédar, Antas y Lubrín, además de los diputados que forman parte del gabinete de crisis.
Antes de sentarse a diseñar el plan de acción, los responsables políticos han realizado un examen sobre el terreno en varios de los puntos más golpeados por el siniestro. El propósito de esta inspección directa ha sido estructurar las prioridades de financiación y obra civil para acelerar el restablecimiento de los suministros e infraestructuras básicas.
García Alcaina ha trasladado a los mandatarios locales la estrategia de apoyo financiero directo que se va a desplegar desde la institución supramunicipal. “Nos hemos comprometido con los alcaldes a llevar al próximo Pleno las ayudas que sean necesarias para que cada ayuntamiento pueda afrontar los gastos derivados de esta emergencia”, ha detallado el mandatario provincial.
Del mismo modo, el presidente ha enfatizado que la administración que dirige será el principal soporte para las corporaciones y los residentes afectados durante este proceso de retorno a la cotidianidad, asegurando que se inicia de manera inmediata la fase de recuperación y reconstrucción de la zona afectada.
El primer balance de daños realizado conjuntamente revela pérdidas significativas en elementos de seguridad vial, la red de carreteras, vías rurales y canalizaciones de agua. Las necesidades varían notablemente según el término municipal, lo que obligará a una intervención personalizada.
En el caso de Lubrín, los principales inconvenientes se concentran en las averías del alumbrado público y la fractura de canalizaciones hídricas. Por su parte, la representación de Antas ha comunicado que se encuentra ultimando la cuantificación de los desperfectos, aunque sus núcleos urbanos han sufrido un impacto menor en comparación con el resto de los territorios vecinos.
El municipio de Los Gallardos acusa roturas severas en sus redes de distribución de agua y en los senderos forestales y recreativos de titularidad local. Mientras tanto, Bédar, que figura como la localidad que ha encajado el golpe más duro de este desastre ambiental, se enfrenta al desafío a largo plazo de regenerar por completo sus parajes naturales y el entorno forestal que rodea al casco urbano.
Como medida de apoyo adicional para el funcionamiento administrativo de estas poblaciones, la administración provincial implementará sistemas provisionales de conectividad digital para que tanto los consistorios como los ciudadanos puedan realizar gestiones de manera telemática sin que la falta de infraestructuras suponga un obstáculo añadido.