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Durán no sabe qué habla

Por Rafael M. Martos
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jueves 01 de marzo de 2018, 08:17h

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Que Juan Pablo Durán no es un digno presidente del Parlamento de Andalucía es una obviedad. Podemos recordar que fue multado por el Banco de España por su gestión –en compañía de otros- de CajaSur, pero como estas cosas del dinero solo son malas si las hace la derecha, pongamos sobre la mesa la imparcialidad que exige su cargo, y de la que hace gala quien afirma “La derecha ni hace prisioneros, ni deja heridos. Sólo saben matar en las cunetas, que es donde siempre nos han dejado a los socialistas”.

Claro, quien así habla, no sabe de qué habla, y mucho menos qué hablar, como pudo verse en su discurso con motivo del 28F, el Día institucional de Andalucía.

Un absoluto despropósito que el presidente del Parlamento de Andalucía se metiera a presidente del Gobierno y abordara cuestiones que no le competen, como la financiación autonómica y otras, pero es que cuando se metió en aquello que sí podía estar acorde con su cargo, patinaba.

Apuntemos solo un par de ejemplos, como sus referencias a la Asamblea de Ronda, de la que por cierto se cumplen cien años; él la saca en su alocución, pero ni una línea en los libros de texto escolares ni en las actividades curriculares en los colegios, ni un acto institucional sobre la misma. Y es que resulta curioso el énfasis en utilizar la palabra “regional” y eludir que en ella se instituyó la verdiblanca como “bandera nacional”… ese detalle se le olvida.

Tampoco, evidentemente, defendió que Andalucía es una nacionalidad, o una realidad nacional, cuando entró a hablar de ponerla en pie de igualdad con otros territorios.

Y no, cuando Andalucía se movilizó el 4D y luego votó el 28F –en un referéndum que perdió por culpa del pacto entre el PSOE y la UCD que impusieron unas condiciones inaceptables-, no lo hizo para que hubiera “igualdad” entre “todos” los españoles, ni entre “todos” los territorios. Es que eso no estaba en la agenda. Andalucía se movilizó por sí, y para sí. Andalucía reclamó para ella. Fue su partido quien quiso negarnos ese derecho que por historia nos correspondía, fue su partido quien luego devaluó nuestra lucha dando el mismo techo competencial a quienes lo pedimos en la calle y lo ganamos en las urnas –a pesar de la Ley de los traidores- y a quienes nunca la reclamaron autonomía política, acabando por partir este carajal que tenemos.

Andalucía se movilizó por sí, y para sí. Andalucía reclamó para ella. Fue su partido quien quiso negarnos ese derecho que por historia nos correspondía, fue su partido quien luego devaluó nuestra lucha dando el mismo techo competencial a quienes lo pedimos en la calle y lo ganamos en las urnas –a pesar de la Ley de los traidores- y a quienes nunca la reclamaron autonomía política, acabando por partir este carajal que tenemos.

Pero especialmente grave resulta el modo en que Durán se refiere al andaluz. Dice el presidente del Parlamento que es un “acento” y que es un modo de hablar el “castellano”, y para avalarlo, no se le ocurre otra cosa que poner la opinión de un escritor gallego–Torrente Ballester- porque quizá considera que deben reconocernos desde fuera, que deben ser otros quienes nos perdonen la lengua. ¡Como si los gallegos hablaran bien el castellano y por tanto pudieran pontificar sobre el resto!

Pero no, Durán no se entera. Y no se entera porque aún se enseña en los colegios lo mismo se enseñaba en el franquismo… se encuentran tan cómodos ahí estos conservadores del Régimen que no revisan los textos aunque todo eso está superado.

El andaluz es un habla, no un acento. El andaluz es la forma en que los andaluces hablamos el idioma español, como el castellano es la forma en que lo hablan en Castilla. El andaluz tiene su propia norma –no escrita, por cierto- y es la forma más evolucionada del español, extendiéndose no solo por Andalucía, también por Canarias y por América.

El andaluz es un habla, no un acento. El andaluz es la forma en que los andaluces hablamos el idioma español, como el castellano es la forma en que lo hablan en Castilla.

Y puestos a buscar reconocimientos, quizá habría sido más eficaz traer a colación a nuestros premios Nobel ¿no? Que para eso tenemos unos cuantos que hablaban en andaluz.

En fin, que todo esto se resume en otra de sus frases, y es que “los andaluces estamos orgullosos de nuestro pasado reciente”, vaya… de nuestro pasado reciente, supongo que de los casi 40 años de PSOE en el Gobierno ¿no?

Pues yo me siento orgulloso de nuestro pasado-pasado, de Tartessos, de Villaricos-Baria, de Abdera-Adra, de la Bética que llegaba hasta Murcia, de haber dado senadores a Roma, orgulloso de los asambleístas de Ronda, Antequera y Córdoba, de la Mano Negra, de las mujeres que alzaron el Pendón Verde en la comuna de Casares, de Casas Viejas, de la “Pepa” y de Los Coloraos, del almeriense Tahir al Horr, de Hairan, Almotamid, Yusuf I y nuestra Madraza de Granada, de nuestra mezquita Alhama de Córdoba, de Infante, de Vallina, y de muchos otros hombres y mujeres, y de muchos otros momentos y circunstancias en nuestra historia… pero para eso hay que estudiar un poquito, aunque para ser presidente del Parlamento Andaluz… vale cualquiera… que se lo pregunten a Ciudadanos.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y la novela "Todo por la patria"