El Aeropuerto de Almería ha sido el escenario este 18 de marzo de 2026 de un ambicioso ejercicio de seguridad destinado a evaluar los protocolos de emergencia y la efectividad del Plan de Autoprotección de las instalaciones. La jornada ha servido para poner en práctica la activación del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Andalucía, una herramienta fundamental para medir la coordinación y la agilidad en la respuesta de los diversos colectivos, tanto internos como externos, que intervendrían ante una catástrofe real en la provincia. Estas maniobras, que se realizan de forma general cada dos años siguiendo la normativa internacional, son esenciales para minimizar las posibles consecuencias de un accidente y garantizar la seguridad operacional en el Estado español.
El ejercicio ha recreado un escenario de alta complejidad técnica en el que una aeronave tipo CRJ-1000 con destino a Berlín sufría un fallo crítico en el motor durante la maniobra de despegue. Según el guion establecido, el aparato terminaba estrellándose en la prolongación de la cabecera 25 de la pista de vuelo, produciéndose un incendio posterior de gran magnitud. Tras la detección del siniestro por parte de la torre de control, se activó de inmediato el Centro de Operaciones y el Servicio de Extinción de Incendios del aeropuerto, declarando la alarma general y movilizando al servicio 112 para solicitar la cooperación de todos los organismos de socorro externos.
La intervención inicial ha estado protagonizada por los equipos de bomberos, quienes se han desplazado con rapidez al área crítica para controlar las llamas, acceder al fuselaje y proceder a la ventilación del avión, rescatando a los ocupantes que no podían abandonar la cabina por sus propios medios. Una vez asegurada la zona, el personal sanitario ha procedido a la clasificación de las víctimas mediante el sistema de triaje para priorizar la atención médica. De los 26 ocupantes que figuraban en el simulacro, entre los que se encontraban 22 pasajeros y cuatro tripulantes, se ha recreado el fallecimiento de tres de ellos, mientras que el resto presentaba cuadros de diversa gravedad o resultaba ileso.
Un aspecto fundamental de este simulacro en Almería ha sido la gestión del impacto emocional y la atención a las familias. Para ello, se ha habilitado una sala específica con asistencia psicológica especializada, reconociendo la importancia de los protocolos de acompañamiento para las personas del entorno de las víctimas que suelen acudir a las instalaciones tras un suceso de esta índole. Este despliegue ha contado con la participación directa de las Facultades de Psicología y Ciencias de la Salud de la Universidad de Almería y del Colegio de Psicólogos, reforzando el vínculo entre la comunidad académica y la gestión de emergencias reales.
En el operativo han participado más de 100 profesionales pertenecientes a una amplia variedad de instituciones y empresas. Por parte de los medios externos, destaca la labor de la Agencia de Emergencias de Andalucía, vinculada a la Junta de Andalucía, junto a efectivos de la Subdelegación del Gobierno en Almería, Protección Civil del Ayuntamiento y la Diputación de Almería. Asimismo, el despliegue de seguridad ciudadana y de investigación ha contado con patrullas de la policía nacional y la guardia civil, además de la Policía Local y la Policía Judicial. El dispositivo se ha completado con el 061, Cruz Roja, el Instituto de Medicina Legal y personal técnico de Aena, Enaire y empresas de servicios aeroportuarios, cumpliendo así con las exigencias de la Organización de Aviación Civil Internacional en materia de seguridad.